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05/04/2022

Un día entre los comunitarios que impiden que la basura de Xela llegue al botadero

En el Valle de Palajunoj, en Quetzaltenango, las comunidades indígenas mantienen bloqueado desde el 1 de marzo el acceso al botadero municipal de basura, para explicitar su rechazo a un plan que pretende urbanizar el territorio. Mientras el bloqueo continúa, vigoroso y masivo, los desechos siguen amontonándose en las calles de Xela.  

Texto y foto:Gilberto Escobar  
Edición: Roberto Valencia 

“¡Nos van a desalojar!”, gritó una mujer. “¡Nos van a desalojar”, volvió a gritar.

Unas 2,000 personas, indígenas en su inmensa mayoría, despertaron antes que el sol la madrugada de este 26 de marzo, y desde las 2 a.m. han comenzado a aglutinarse en la principal calle de acceso al Valle de Palajunoj, en las afueras de Quetzaltenango, el corazón del área metropolitana más importante de Guatemala. Creen que hoy llegará un importante contingente de la Policía Nacional Civil (PNC) a desalojarlos sí o sí.

La Resistencia es el nombre con el que las autoridades indígenas locales bautizaron el bloqueo que impide llegar al botadero al que se envían buena parte de las basuras de Xela. Las autoridades indígenas, apoyadas por comunitarios de todo el Valle de Palajunoj, cerraron el camino el primer día del mes de marzo, y no se han movido. El motivo, dicen, es el rechazo al Plan de Ordenamiento Territorial (POT), una iniciativa que –alegan los protestantes– atenta contra la vida de los vecinos del valle.

Bajita, de 47 años, con un sombrero blanco que le hace sombra hasta la nariz. Ella es Maximiliana Argentina Cotom, una mujer del Valle de Palajunoj de voz robusta, vestida con su traje regional. Es una de las lideresas más activas desde que arrancó la protesta, integrante también de la alcaldía indígena. No es la presidenta ni la tesorera ni la secretaria. “Aquí todos valemos igual”, dice.

“¡Nos van a desalojar!”, gritó una mujer. “¡Nos van a desalojar”, volvió a gritar.

Unas 2,000 personas, indígenas en su inmensa mayoría, despertaron antes que el sol la madrugada de este 26 de marzo, y desde las 2 a.m. han comenzado a aglutinarse en la principal calle de acceso al Valle de Palajunoj, en las afueras de Quetzaltenango, el corazón del área metropolitana más importante de Guatemala. Creen que hoy llegará un importante contingente de la Policía Nacional Civil (PNC) a desalojarlos sí o sí.

La Resistencia es el nombre con el que las autoridades indígenas locales bautizaron el bloqueo que impide llegar al botadero al que se envían buena parte de las basuras de Xela. Las autoridades indígenas, apoyadas por comunitarios de todo el Valle de Palajunoj, cerraron el camino el primer día del mes de marzo, y no se han movido. El motivo, dicen, es el rechazo al Plan de Ordenamiento Territorial (POT), una iniciativa que –alegan los protestantes– atenta contra la vida de los vecinos del valle.

Bajita, de 47 años, con un sombrero blanco que le hace sombra hasta la nariz. Ella es Maximiliana Argentina Cotom, una mujer del Valle de Palajunoj de voz robusta, vestida con su traje regional. Es una de las lideresas más activas desde que arrancó la protesta, integrante también de la alcaldía indígena. No es la presidenta ni la tesorera ni la secretaria. “Aquí todos valemos igual”, dice.

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Maximiliana Argentina Cotom, una mujer lider del Valle de Palajunoj. Foto Gilberto Escobar 

Cotom es una campesina y desde el inicio ha sido parte de la Resistencia. “Esta lucha la hacemos por el bien de nuestras hijas e hijos”, dice. Ella se alterna con su esposo para permanecer en la Resistencia. El frío y la neblina han acompañado esta noche y también en las primeras horas con sol.

La entrada al Valle de Palajunoj queda a apenas 10 minutos en carro del parque Central de Quetzaltenango. Palajunoj es la zona rural del municipio; en ese lugar se producen sobre todo hortalizas. Pero en Palajunoj también está el botadero municipal al que llegan –llegaban– los camiones con las inmundicias de toda Xela.

Cotom se ha levantado demasiado temprano hoy; apenas logró dormir un par de horas. Intuía que la jornada sería difícil. Ahora, en la Resistencia, camina deprisa al frente de un grupo de mujeres que tratan de ordenar a los centeneras de congregados. Esas mujeres serán la cara más visible de la protesta todo este sábado.

“El alcalde no ha dado la cara, no nos quiere atender; nosotros estamos buscando el diálogo, pero no quieren”, dice Cotom, y recuerda que uno de los desplantes que recibieron de la autoridad municipal fue el Día Internacional de la Mujer.

El pasado 8 de marzo, hace ya casi tres semanas, no se le olvidará fácil a Cotom: “El alcalde nos dejó burladas: íbamos a la reunión, pero salió por la puerta de atrás, y ya no supimos nada de él”.

Juan Fernando López, el alcalde municipal de Quetzaltenango, está de vacaciones desde el 14 de marzo, y no tiene previsto reincorporarse hasta el 20 de abril. Sus funciones las ha asumido una concejal: Katia Minera.

“Que el alcalde eligiera irse de vacaciones demuestra su poca capacidad”, se queja Cotom vara en mano, que la distingue como líder comunitaria.

Cotom es una campesina y desde el inicio ha sido parte de la Resistencia. “Esta lucha la hacemos por el bien de nuestras hijas e hijos”, dice. Ella se alterna con su esposo para permanecer en la Resistencia. El frío y la neblina han acompañado esta noche y también en las primeras horas con sol.

La entrada al Valle de Palajunoj queda a apenas 10 minutos en carro del parque Central de Quetzaltenango. Palajunoj es la zona rural del municipio; en ese lugar se producen sobre todo hortalizas. Pero en Palajunoj también está el botadero municipal al que llegan –llegaban– los camiones con las inmundicias de toda Xela.

Cotom se ha levantado demasiado temprano hoy; apenas logró dormir un par de horas. Intuía que la jornada sería difícil. Ahora, en la Resistencia, camina deprisa al frente de un grupo de mujeres que tratan de ordenar a los centeneras de congregados. Esas mujeres serán la cara más visible de la protesta todo este sábado.

“El alcalde no ha dado la cara, no nos quiere atender; nosotros estamos buscando el diálogo, pero no quieren”, dice Cotom, y recuerda que uno de los desplantes que recibieron de la autoridad municipal fue el Día Internacional de la Mujer.

El pasado 8 de marzo, hace ya casi tres semanas, no se le olvidará fácil a Cotom: “El alcalde nos dejó burladas: íbamos a la reunión, pero salió por la puerta de atrás, y ya no supimos nada de él”.

Juan Fernando López, el alcalde municipal de Quetzaltenango, está de vacaciones desde el 14 de marzo, y no tiene previsto reincorporarse hasta el 20 de abril. Sus funciones las ha asumido una concejal: Katia Minera.

“Que el alcalde eligiera irse de vacaciones demuestra su poca capacidad”, se queja Cotom vara en mano, que la distingue como líder comunitaria.

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Fuerza militar ha estado durante la resistencia en el Valle de Palajunoj. 

Tensión

La mañana avanza. Cotom está ahora en primera línea, sentada en el suelo junto a otras mujeres, para impedir el paso de los policías. Todas portan un globo blanco para remarcar que la suya es una protesta pacífica. Algunas ancianas ondean una bandera blanca, que contrasta con sus coloridos trajes indígenas. Niños y niñas se mantienen junto a sus madres y abuelas, también con globos blancos.

De la nada, las mujeres empiezan a entonar el himno de Quetzaltenango, arrodilladas en el piso. “Luna gardenia de plata, que en mi serenata te vuelves canción. Tú que me viste cantando me ves hoy llorando mi desilusión. Calles bañadas de luna que fueron la cuna de mi juventud. Vengo a cantarle a mi amada; oh, luna plateada de mi Xelajú. Vengo a cantarle a mi amada; oh, luna plateada de mi Xelajú”. Cantada al unísono por los centenares de voces congregadas, y ante un amenaza inminente de desalojo, el himno logra arrancar algunas lágrimas a más de una persona.

La orden de desalojo la dieron el jueves 24 de marzo las autoridades municipales de Quetzaltenango. La consigna era usar unidades antidisturbios de la PNC para que los camiones de basura ingresaran en el basurero.

Hace apenas unas horas, de madrugada, la Policía se preparaba para ejecutar el desalojo. Varios agentes de la PNC de otros departamentos llegaron para robustecer la acción, con antimotines y patrullas. Pero la barricada humana, integrada sobre todo por niños y mujeres arrodilladas, ha evitado de momento la intervención policial.

El grupo de mujeres de primera línea, con Cotom como una de las voces cantantes, cantan y rezan, rezan y cantan. En sus plegarias piden que el conflicto no termine hoy en hechos sangrientos.

Tensión

La mañana avanza. Cotom está ahora en primera línea, sentada en el suelo junto a otras mujeres, para impedir el paso de los policías. Todas portan un globo blanco para remarcar que la suya es una protesta pacífica. Algunas ancianas ondean una bandera blanca, que contrasta con sus coloridos trajes indígenas. Niños y niñas se mantienen junto a sus madres y abuelas, también con globos blancos.

De la nada, las mujeres empiezan a entonar el himno de Quetzaltenango, arrodilladas en el piso. “Luna gardenia de plata, que en mi serenata te vuelves canción. Tú que me viste cantando me ves hoy llorando mi desilusión. Calles bañadas de luna que fueron la cuna de mi juventud. Vengo a cantarle a mi amada; oh, luna plateada de mi Xelajú. Vengo a cantarle a mi amada; oh, luna plateada de mi Xelajú”. Cantada al unísono por los centenares de voces congregadas, y ante un amenaza inminente de desalojo, el himno logra arrancar algunas lágrimas a más de una persona.

La orden de desalojo la dieron el jueves 24 de marzo las autoridades municipales de Quetzaltenango. La consigna era usar unidades antidisturbios de la PNC para que los camiones de basura ingresaran en el basurero.

Hace apenas unas horas, de madrugada, la Policía se preparaba para ejecutar el desalojo. Varios agentes de la PNC de otros departamentos llegaron para robustecer la acción, con antimotines y patrullas. Pero la barricada humana, integrada sobre todo por niños y mujeres arrodilladas, ha evitado de momento la intervención policial.

El grupo de mujeres de primera línea, con Cotom como una de las voces cantantes, cantan y rezan, rezan y cantan. En sus plegarias piden que el conflicto no termine hoy en hechos sangrientos.

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El grupo de mujeres de primera línea, cantan y rezan, rezan y cantan. En sus plegarias piden que el conflicto no termine hoy en hechos sangrientos.

¿Por qué la Resistencia? 

En la puerta del Valle de Palajunoj está instalada la Resistencia. Un lazo de plástico rojo, varios pedazos de cemento y una pancarta gigante que cuelga de dos postes de madera en la que se lee: “Valle de Palajunoj Solicitamos suspensión del POT”.

La multitud ha negado el paso a los camiones cargados de basura desde hace ya 26 días. Ambulancias, vehículos particulares y transporte público sí pueden transitar.

Cotom insiste en que la lucha es por el bien de la comunidad, por “el futuro de nuestros hijos”. Pero se estima que la protesta ya ha dejado en las calles de Quetzaltenango casi 7,000  toneladas de desechos.

¿Qué es el POT?

Para saber qué es el POT de la discordia, el Plan de Ordenamiento Territorial, se consultó al urbanista Mario Sac. “Es un instrumento técnico para promover un crecimiento sustentable en un determinado territorio de acuerdo a sus características sociales, económicas y ambientales. A manera de lograr un buen nivel de calidad de vida en sus habitantes”, dice.

El POT fue aprobado por el concejo municipal de Quetzaltenango el 2 de junio de 2017, se publicó en el Diario de Centroamérica el 27 de julio, y entró en vigor en agosto.

Cotom resume el malestar de docenas de comunidades indígenas: “Nunca nos consultaron si queríamos o no el POT, y esa era una decisión que debió haberse consultado con las comunidades, y no imponerse”. 

El POT se aprobó en la gestión del exalcalde Luis Grijalva, quien no atendió las llamadas telefónicas de No Ficción. Tampoco Julio Lima, su primer concejal.

El POT de Quetzaltenango tiene 160 artículos, y las autoridades indígenas del Valle de Palajunoj aseguran que se debe hacer una revisión de cada uno de ellos, sobre todo los que establecen pago de arbitrios municipales, que Cotom juzga excesivos. “Somos agricultores y no podemos pagar los impuestos que establece el POT”.

¿Por qué la Resistencia? 

En la puerta del Valle de Palajunoj está instalada la Resistencia. Un lazo de plástico rojo, varios pedazos de cemento y una pancarta gigante que cuelga de dos postes de madera en la que se lee: “Valle de Palajunoj Solicitamos suspensión del POT”.

La multitud ha negado el paso a los camiones cargados de basura desde hace ya 26 días. Ambulancias, vehículos particulares y transporte público sí pueden transitar.

Cotom insiste en que la lucha es por el bien de la comunidad, por “el futuro de nuestros hijos”. Pero se estima que la protesta ya ha dejado en las calles de Quetzaltenango casi 7,000  toneladas de desechos.

¿Qué es el POT?

Para saber qué es el POT de la discordia, el Plan de Ordenamiento Territorial, se consultó al urbanista Mario Sac. “Es un instrumento técnico para promover un crecimiento sustentable en un determinado territorio de acuerdo a sus características sociales, económicas y ambientales. A manera de lograr un buen nivel de calidad de vida en sus habitantes”, dice.

El POT fue aprobado por el concejo municipal de Quetzaltenango el 2 de junio de 2017, se publicó en el Diario de Centroamérica el 27 de julio, y entró en vigor en agosto.

Cotom resume el malestar de docenas de comunidades indígenas: “Nunca nos consultaron si queríamos o no el POT, y esa era una decisión que debió haberse consultado con las comunidades, y no imponerse”. 

El POT se aprobó en la gestión del exalcalde Luis Grijalva, quien no atendió las llamadas telefónicas de No Ficción. Tampoco Julio Lima, su primer concejal.

El POT de Quetzaltenango tiene 160 artículos, y las autoridades indígenas del Valle de Palajunoj aseguran que se debe hacer una revisión de cada uno de ellos, sobre todo los que establecen pago de arbitrios municipales, que Cotom juzga excesivos. “Somos agricultores y no podemos pagar los impuestos que establece el POT”.

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La oposición a la implementación del POT en Quetzaltenango ha hecho que las comunidades del valle de Palajunoj articulen una resistencia. Foto: Gilberto Escobar.

La promesa incumplida

Cotom trastea su teléfono y rescata un audio de Juan Fernando López, el alcalde que con la ciudad llena de inmundicias prefirió irse de vacaciones. Ese audio lo han reproducido en bocinas frente a cientos de comunitarios, porque tiene una promesa de campaña incumplida, y ha sido quizá el principal detonante para que las comunidades se organicen contra el POT.

El audio con la voz del alcalde López dice esto: “El POT viene a violar los derechos de todos nosotros. El mismo plan está violando la Constitución de la República, viene a perjudicar. No se tomó en cuenta a todos, y la propuesta nuestra es venir y eliminar el POT, y crear en seis meses un reglamento, y en otros dos meses convocar y hacer otro plan, para que el POT nazca de los quetzaltecos, y que no nos vendan la idea de otro país”.

Juan Fernando López ganó la alcaldía en las municipales de junio de 2019, como candidato del Partido Humanista. El audio es un compromiso asumido durante la campaña. En el mismo audio, el hoy alcalde también dice: “Con el POT va ser más fácil sacar una visa americana que sacar una licencia municipal de construcción”. Esto para dar a entender lo dificultoso que sería las gestiones con el plan vigente.

La promesa incumplida

Cotom trastea su teléfono y rescata un audio de Juan Fernando López, el alcalde que con la ciudad llena de inmundicias prefirió irse de vacaciones. Ese audio lo han reproducido en bocinas frente a cientos de comunitarios, porque tiene una promesa de campaña incumplida, y ha sido quizá el principal detonante para que las comunidades se organicen contra el POT.

El audio con la voz del alcalde López dice esto: “El POT viene a violar los derechos de todos nosotros. El mismo plan está violando la Constitución de la República, viene a perjudicar. No se tomó en cuenta a todos, y la propuesta nuestra es venir y eliminar el POT, y crear en seis meses un reglamento, y en otros dos meses convocar y hacer otro plan, para que el POT nazca de los quetzaltecos, y que no nos vendan la idea de otro país”.

Juan Fernando López ganó la alcaldía en las elecciones municipales de junio de 2019, como candidato del Partido Humanista. El audio es un compromiso asumido durante la campaña. En el mismo audio, el hoy alcalde también dice: “Con el POT va ser más fácil sacar una visa americana que sacar una licencia municipal de construcción”. Esto para dar a entender lo dificultoso que sería las gestiones con el plan vigente.

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La basura se acumula en Quetzaltenango. Foto: Gilberto Escobar.

Una victoria a medias

En la tarde Cotom se ve ya muy cansada, después de permanecer de pie más de 18 horas. Ir, venir y negociar que el desalojo no se llevara a cabo la ha dejado exhausta, pero aún sonríe, convencida de que ha valido la pena.

La multitud organizado ha evitado que la PNC cargue.

La basura seguirá acumulándose en Xela.

Cotom se sienta en una silla de plástico. Ya es de noche, y cuesta reconocer los semblantes con la luz escasa y los ánimos aún calientes. La Policía no se ha ido. Se han alcanzado algunos acuerdos, con los que no todos los protestantes están de acuerdo.

Varios niños se han ido a dormir. Lorenzo Nimatuj, otra autoridad indígena, sostiene en la mano izquierda la vara de autoridad que lo distingue, se sube a una tarima improvisada y se dirige a los cientos de comunitarios.

“Los niños y mujeres ya están cansados, no hemos comido durante el día. La municipalidad ha presentado poca voluntad para negociar, la Policía puede ingresar en cualquier momento”, dice Nimatuj con una voz cansada y débil.

Las autoridades indígenas del Valle de Palajunoj se aferran a tres propuestas: suspender el POT, crear un POT exclusivo para las comunidades del Valle de Palajunoj, o conformar una mesa técnica para discutir el POT para las comunidades.

Representantes de la municipalidad de Quetzaltenango plantean otras posturas: crear un plan de ordenamiento territorial parcial para el Valle de Palajunoj, que se discutiría en una mesa técnica. Pero por unanimidad el concejo rechazó suspender el POT.

Mañana domingo, los comunitarios dejarán entrar al botadero camiones de basura durante 12 horas, como gesto de buena voluntad. Pero el conflicto sigue abierto. La Resistencia permanece.

“Y el tema del POT es apenas uno de los problemas que queremos solucionar, porque en nuestras comunidades hay otros problemas que más adelante vamos a solventar”, advierte Cotom.


Una victoria a medias

En la tarde Cotom se ve ya muy cansada, después de permanecer de pie más de 18 horas. Ir, venir y negociar que el desalojo no se llevara a cabo la ha dejado exhausta, pero aún sonríe, convencida de que ha valido la pena.

La multitud organizado ha evitado que la PNC cargue.

La basura seguirá acumulándose en Xela.

Cotom se sienta en una silla de plástico. Ya es de noche, y cuesta reconocer los semblantes con la luz escasa y los ánimos aún calientes. La Policía no se ha ido. Se han alcanzado algunos acuerdos, con los que no todos los protestantes están de acuerdo.

Varios niños se han ido a dormir. Lorenzo Nimatuj, otra autoridad indígena, sostiene en la mano izquierda la vara de autoridad que lo distingue, se sube a una tarima improvisada y se dirige a los cientos de comunitarios.

“Los niños y mujeres ya están cansados, no hemos comido durante el día. La municipalidad ha presentado poca voluntad para negociar, la Policía puede ingresar en cualquier momento”, dice Nimatuj con una voz cansada y débil.

Las autoridades indígenas del Valle de Palajunoj se aferran a tres propuestas: suspender el POT, crear un POT exclusivo para las comunidades del Valle de Palajunoj, o conformar una mesa técnica para discutir el POT para las comunidades.

Representantes de la municipalidad de Quetzaltenango plantean otras posturas: crear un plan de ordenamiento territorial parcial para el Valle de Palajunoj, que se discutiría en una mesa técnica. Pero por unanimidad el concejo rechazó suspender el POT.

Mañana domingo, los comunitarios dejarán entrar al botadero camiones de basura durante 12 horas, como gesto de buena voluntad. Pero el conflicto sigue abierto. La Resistencia permanece.

“Y el tema del POT es apenas uno de los problemas que queremos solucionar, porque en nuestras comunidades hay otros problemas que más adelante vamos a solventar”, advierte Cotom.


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Las mujeres forman parte importante de la resistencia. Foto: Gilberto Escobar.

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