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30/07/2021

29J / Epicentros de un paro plurinacional

En Totonicapán los 48 Cantones convocaron a un Paro Nacional. Y el 29 de julio de 2021 una gran parte de Guatemala detuvo sus actividades para exigir la renuncia del presidente Alejandro Giammattei, y de la jefa del Ministerio Público, Consuelo Porras. Aquí narramos tres lugares de protestas y sus protagonistas: xincas, quichés y mestizos.

Texto: Gilberto Escobar, Sofía Menchú, Bill Barreto, Teresa Velásquez, Gladys Olmstead y Jovanna García.
Foto: Oliver de Ros y Gilberto Escobar.
Edición: Oswaldo J. Hernández y Carolina Gamazo.

El sol apenas empieza a aparecer, pero Martín Toc despertó antes de que el día iniciara. Él sabe que la jornada será cansada. Hasta hace pocos días, el actual presidente de los 48 Cantones de Totonicapán pasaba desapercibido, pero tras un discurso que dio el 12 de julio en el Palacio Nacional, frente al presidente Alejandro Giammattei y algunos de sus ministros, Toc se hizo viral al dejar en claro el malestar de la población guatemalteca con los actuales gobernantes.

“Las manifestaciones generan mucho desgaste, y traen mucha responsabilidad, pero en este contexto son necesarias”, dice Toc ahora, cerca de las cinco de la mañana, preparándose para una jornada de Paro Nacional que convocó la organización indígena que él representa en el altiplano guatemalteco. 

En menos de dos semanas, tras el discurso que puso a Martín Toc en el ojo público, el descontento de la población se incrementó. La mala gestión del gobierno para sobrellevar la crisis sanitaria de la COVID19 quedó evidenciada con el contrato anómalo para la compra de 16 millones de vacunas por Q 614,5 millones, que aún en su mayor parte no han llegado al país. A esto se sumó, como la gota que colmó el vaso, la decisión de la jefa del Ministerio Público, Consuelo Porras, de destituir a Juan Francisco Sandoval de la Fiscalía Especial Contra la Impunidad (FECI). Sandoval, como jefe de la FECI desde 2015, y toda una trayectoria de vida dentro del Ministerio Público, investigaba casos en los que se señalaba directamente a políticos importantes, jueces y magistrados, también a diputados del Congreso de la República. Ante todo este retroceso de la justicia, la Junta Directiva de los 48 Cantones convocó a la paralización de todas las actividades a nivel nacional. 

A esta hora, en Totonicapán el frío pega fuerte y, en las calles mojadas por la lluvia, se escuchan cómo las suelas de los zapatos y las sandalias que chapotean sobre los charcos se dirigen hacia los ocho puntos de bloqueo. Las autoridades indígenas anunciaron previamente en sus redes sociales ocho puntos: La salida a Quiché, Cuatro Caminos, La pistola, Xecanchavox, la pasarela de San Cristóbal Totonicapán, La morería, la entrada a Coxóm y la cumbre de Alaska. 

Alrededor de Martín Toc, todo es movimiento. Camiones, carros particulares, microbuses, y motocicletas fueron algunos de los medios de transporte utilizados por las personas para llegar a los puntos de concentración.

Un mar de gente se apresuró para llegar, antes de la hora pactada, al lugar donde se bifurcan los caminos que conectan a cuatro departamentos del país. Buscaban tener el mejor lugar, un sitio conveniente para  resguardase del calor o cuidarse de la lluvia durante toda la jornada.

Alan Ixchajchal es vecino de la cabecera departamental de Totonicapán, viajó a Cuatro Caminos de madrugada y en su combi estilo hippie de los años 60, lleva a otros vecinos. El día anterior se preparó con bolsas de agua pura, y otros alimentos para compartir con las personas que se sumaron a la jornada del bloqueo. 

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Martín Toc junto a miembros de las comisiones de los 48 Cantones de Totonicapán. Foto: Gilberto Escobar.

En Cuatro Caminos, como es de costumbre en este tipo de manifestaciones, en la palangana de un camión se improvisa una tarima, bocinas, micrófono, y una laptop que va reproduciendo un mix de sones. Ese es el espacio para los oradores, algunos ya fueron nombrados por sus comunidades y otros saltan a la tarima a disparar algún mensaje en torno a la situación.

Martín Toc ahora no responde las llamadas. Los ojos de varios ciudadanos lo buscan por todas partes y esperan que se suba a la tarima y dicte un discurso solemne. Pero Toc decide que dará el pronunciamiento de 48 Cantones horas más en el parque central de Totonicapán y no en Cuatro Caminos como es acostumbrado. Esa fue una buena finta, como dicen algunos integrantes de las juntas directivas comunitarias: “esa es una estrategia de seguridad, él no se debe exponer”.

Mientras tanto, decenas de sitios han amanecido bloqueados a lo largo de toda Guatemala. La convocatoria de Paro Nacional por parte de las autoridades indígenas de 48 Cantones se ha expandido y ha logrado unificar a mestizos, xincas y otros pueblos originarios para exigir la renuncia del presidente Alejandro Giammattei y de la Fiscal General Consuelo Porras.

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Cuatro Caminos, en Totonicapán, fue el punto incial del Paro Nacional y donde más personas asistieron, conovacas por la autoridad ancestral de los 48 Cantones de Totonicapán.  (Foto: Gilberto Escobar)

Los Xincas también resisten 

A las cuatro de la madrugada Aleisar Arana se levantó, se bañó y preparó sus cosas para salir. Quería llegar antes que el resto de sus compañeros porque él es el presidente del Parlamento Xinca y no quería retrasos. 

No le dio ni tiempo de desayunar, pero guardó en su mochila los panes de francés con jamón, huevo y requesón que su esposa le preparó. Aparte de la comida, un pachón de agua y una chumpa impermeable fueron las cosas que guardó. 

El Parlamento Xinca está lejos de Totonicapán, en el otro extremo del país. Agrupa a comunidades de Santa Rosa, Jutiapa y Jalapa. Una de sus principales luchas ha sido la defensa del territorio y el rechazo al proyecto El Escobal de la minera San Rafael, instalado en San Rafael Las Flores, Santa Rosa, y que comenzó a producir plata, oro, plomo y zinc, a finales de 2013. Arana es el presidente desde 2014. 

Poco antes de las seis de la mañana el presidente del Parlamento Xinca llegó a El Boquerón, que une Santa Rosa con Chiquimulilla. Allí se realizaría el bloqueo vehicular con motivo del Paro Nacional 29J. Aún no había nadie más que él y su vecino que le dio jalón. Una hora después, unas 200 personas comenzaron a acuerpar el bloqueo en ese tramo carretero.

Arana contó a lo largo de toda la jornada que esta movilización fue producto de una interacción y coordinación que inició desde noviembre del año pasado, junto a Los 48 Cantones y las alcaldías indígenas de Nebaj, Sololá y, recientemente, los Kaqchikeles.

El año pasado, en noviembre, todas estas autoridades juntas manifestaron su rechazo al presupuesto general de la nación aprobado y luego corregido por el Congreso en el que hacían importantes recortes a salud y educación. Las reuniones entre estos pueblos, a pesar de la pandemia, han continuado, como relató Arana. “Las problemáticas son similares”, indicó.

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Aleisar Arana es el presidente del Parlamento Xinca, la organización ancestral indígena del oriente del país, que organizó junto a 48 Cantones de Totonicapán.. (Foto: Cortesía Parlamento Xinca).

“Un pueblo que no está educado, es un pueblo que no conoce sus derechos y pues nosotros creemos que todavía estamos a tiempo de cambiar algo. Hemos trabajado muy bien con estas alcaldías indígenas porque no se trata de un líder, de una persona, que comanda a la gente. Sino que nos vemos como representantes de nuestros pueblos y que podemos ser reemplazados, pero en los pueblos hay respeto y seguimiento por nosotros”, dijo Arana, el presidente del Parlamento Xinca. 

Ahora, las dos regiones amanecían unidas en una sola consigna: Pedir la renuncia del presidente Alejandro Giammattei por su mediocre gestión de la pandemia y exigir la renuncia de la jefa del MP, Consuelo Porras, por haber destituido de su cargo al fiscal contra la corrupción en Guatemala, Juan Fancisco Sandoval.  

“Nosotros en nuestras comunidades vemos la desigualdad que hay. Vemos niños desnutridos y vemos como muchos alcaldes se aprovechan de llevarles una bolsita de víveres solo para aprovecharse de la gente y al final no buscan un real desarrollo para la gente. Cuando veo esa desigualdad y veo el mal manejo de la pandemia y la mala atención en hospitales... Cuando andan en campaña y nosotros solo somos una equis para ellos (políticos) y después ya no les importamos más. Todas esas cuestiones son las que me motivaron a estar aquí”, respondió Arana sobre sus razones para paralizar todas las actividades en su comunidad. 

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En la Ciudad de Guatemala, uno de los primeros accesos bloqueados por la calle Marti, entre la zona 6 y la zona 2, allí se congregaron los estudiantes universitarios con otros colectivos mestizos. (Foto: Oliver de Ros)

Los mestizos, los políticos y la convocatoria indígena

Son las siete de la mañana y en el Parque Jocotenango de la zona 2 capitalina, antes conocido como Parque Morazán, hay decenas de estudiantes universitarios, activistas de organizaciones sociales y manifestantes particulares. La arteria vehicular del periférico está bloqueada a esta hora. 

Ahí vemos a la diputada Sonia Gutiérrez Raguay, jefa de bloque de Winaq, con huipil y mascarilla roja que se planta sin ningún temor, ni comitiva, entre los manifestantes que comienzan a llegar al parque. También aparece el congresista Bernardo Arévalo, jefe de la bancada de Semilla. Y a su vez, el diputado Osmundo Ponce de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG). Los congresistas están acá entre los asistentes de la marcha que se conducirá hacia la sede del MP. 

Entre los tres partidos apenas suman 14 de los 160 diputados del Congreso, y a esta hora de la mañana se piensan legitimados por una acción más allá de sus partidos, una validación multicolor que tuvo como epicentro la convocatoria de las autoridades comunales de 48 Cantones en Totonicapán, de las alcaldías indígenas de Sololá y del Parlamento Xinca para pedir la renuncia del presidente y de la jefa del MP, además paralizar el país.

Gutiérrez Raguay, abogada por la Usac, mujer maya poqoman originaría de Palín, Escuintla, un día antes al Paro Nacional decía junto a estos mismos diputados:  “Es necesario unir todas las fuerzas sociales, políticas y organizaciones legítimas, esa es la única forma en que nos va a permitir salir de esta crisis política”.

Y ahora, mientras Totonicapán, Santa Rosa, Jutiapa y Jalapa han amanecido paralizados ante una nueva crisis política, la diputada dice: “Varios partidos políticos que nos desmarcamos de esa clase política tradicional estamos al lado de la legitimidad y el clamor del pueblo de Guatemala de cambiar al país, y seguramente cambiar a la clase política que hoy tiene cooptado el Estado”.

En tanto esta manifestación, mayoritariamente urbana, se llevaba a cabo en este punto de la ciudad, a menos de un kilómetro de distancia, en el Congreso de la República la clase política tradicional miraba hacia otra parte.

 

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La renuncia del presidente Alejandro Giammattei, cuya gestión de la pandemia ha sido cuestionada por indicios de corrupción, fue uno de los principales motivos del paro nacional. (Foto: Oliver de Ros)

"Decidimos bloquear aquí porque es un sector más privilegiado"

Ximena despertó a las cinco de la mañana. Bañada y cambiada y con sus pañuelos azul y amarillo en la muñeca, se reunió con sus compañeros y compañeras del colectivo para iniciar las acciones planificadas para el Paro Nacional 29J. Unos pasaron en carro por otros, otros llegaron solos. Decidieron junto a la Asociación de Estudiantes Universitarios Oliverio Castañeda de León, Justicia Ya, Acción Delvalleriana y otras 6 organizaciones y colectivos estudiantiles y civiles más, realizar paro en la Calle Martí y en Vista Hermosa, zona 15. “Nosotros decidimos bloquear Vista Hermosa porque queríamos incomodar en un sector en donde nunca se ha tapado y ese es un lugar más de privilegio, un poco más alineado y queríamos que ahí se sintiera el impacto del paro. Un mensaje claro de que así está todo el país. Paralizado por la corrupción”, explicó Ximena Aguilar.

Ximena Aguilar es una joven de 20 años, feminista y estudiante de Ciencia Política de la Universidad Rafael Landívar que ya tiene un año siendo parte del colectivo estudiantil Landivarianos.

A las seis de la mañana iniciaron el bloqueo en Vista Hermosa, esperaban reacciones negativas cuando cerraron el primer carril, pero fue lo contrario. Varias personas bajaban de sus vehículos para filmar la acción y para mostrar su apoyo al paro. Incluso, hubo quienes se bajaron de sus carros para ayudar a repartir los volantes que se habían impreso por la manifestación. “Hubo algunos comentarios como: ¿por qué no se van a la casa de Giammattei a manifestar, por qué nos joden a nosotros”, dice Ximena, pero fuera de eso no hubo mayor rechazo. Fue hasta que bloquearon los dos carriles que hubo un señor que mostró su descontento con la acción de forma violenta. Se bajó de su vehículo a reclamar, tiró al arriate unas tablas que ellos habían puesto para bloquear y les cuestionó si realmente estudiaban gritándoles “son unos huevones”.

Los volantes, hojas para empapelados, mantas, y diversos materiales que Landivarianos utiliza para realizar acciones de protesta, son financiados por ellos mismos. Al ser un colectivo estudiantil sin – no pueden recibir fondos. En ocasiones han sido apoyados por organizaciones sociales como Centinelas, quienes les donaron una de las mantas que tienen como colectivo Landivarianos. Este movimiento estudiantil nació de las protestas del 2015. Es un colectivo independiente y autónomo de la universidad. Está conformado por 25 miembros de dirección y 8 miembros de cuerpo, que son quienes apoyan las acciones. Sus valores más importantes son la no personalización del colectivo y la horizontalidad, y en ese sentido pueden unirse otros estudiantes llenando un formulario y después de que todos y todas las miembros del colectivo, den su aprobación.

Después de bloquear ese punto de la Ciudad de Guatemala por una hora y cuarenta y cinco minutos, Landivarianos junto los otros colectivos y organizaciones se dirigieron al Edificio Central del Ministerio Público en el Barrio Gerona en zona 1. Mientras llegaban más personas a atender la convocatoria para protestar frente al MP, aproximadamente a las 9:30 AM fueron a repartir volantes al mercado de Gerona para acercarse más a la gente e informar sobre el paro. La respuesta de las personas era asentar la cabeza al mensaje en papel o decir que llegarían después a manifestar también.

 

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El boulevard Vista Hermosa, en la zona 15 de Ciudad de Guatemala, una zona "privilegiada", fue bloqueada por integrantes del colectivo Landivarianos,de la Universidad Rafael Landivar. (Foto: Gladys Olmstead)

A las 10 horas el diputado Álvaro Arzú Escobar, del Partido Unionista, presidente de la Comisión de Derechos Humanos, tiene reuniones en línea. A esa misma hora la diputada Sofía Hernández, primera vicepresidenta del Congreso e integrante de la Unión del Cambio Nacional (UCN), un partido cancelado y con su dirigente histórico Mario Estrada detenido por narcotráfico en Estados Unidos, tiene una cordial reunión con el director del Registro Nacional de Personas. También durante la mañana, el diputado José Alejandro de León, de Podemos (y ex integrante del cancelado partido Líder) dirige la comisión de Transparencia y Probidad. Ninguno de ellos paró de trabajar.

Este era el mundo oficial de la clase política guatemalteca. Un Arzú, hijo y último bastión de un clan familiar de raíces criollas, como el garante de los Derechos Humanos en el Legislativo. En este mundo de la política real, la primera vicepresidenta del Congreso (Hernández) tiene a su hermano detenido por vínculos con el narcotráfico. En esta representación del pueblo, el diputado (Maldonado), electo por un partido cancelado por violar las leyes electorales, preside una sala que debe velar por la transparencia. Es una jornada normal en el Congreso de la República, un día más donde se ignoran los reclamos ciudadanos y a nadie parece extrañarle.

En los alrededores del parque Jocotenango también se encuentran los diputados Samuel Pérez, Román Castellanos y Alberto Sánchez de Semilla. Todos entre los 29 y 35 años, nacidos en el periodo democrático del país y cuyo liderazgo fue posible luego de las manifestaciones ciudadanas del 2015 que derribaron, en parte, al gobierno del Partido Patriota. Mientras más manifestantes se congregan, algunos jóvenes escriben una larga consigna sobre el asfalto con letras amarillas y rojas: “Nos negamos a vivir en una dictadura”.

A unos pasos de las pintas en el asfalto el diputado Bernardo Arévalo brinda declaraciones a algunos periodistas. Su padre, Juan José Arévalo Bermejo, fue el primer presidente en el periodo democrático de 1944 a 1954.  Autoridades indígenas del Consejo de Comunidades Ancestrales Maya Q´ech´i de Sierra Santa Cruz, Izabal, llegan al parque; Daniel Pascual el dirigente del Comité de Unidad Campesina (CUC) también se hace presente. La manifestación comienza a tomar forma y ritmo.

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Los colectivos y organizaciones indígenas fueron quienes organizaron el paro y cientos de representantes se hicieron visibles por toda Guatemala, a ellos se unieron los demás colectivos mestizos apoyando su inciativa. (Foto: Oliver de Ros)

Los libros y las pizzas también se unieron al paro 

Este jueves la pizzeria L'Apero, en zona 4, apareció cerrada. También la liberaría Sophos ubicada en la plaza Fontabella. Y como estas cientos de negocios por todo el país. 

El llamado al paro nacional lanzado por la población indígena también fue respondido por diferentes empresarios. Porque si bien desde el Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras (CACIF) –y las cámaras que ahí convergen– no hubo una respuesta a acuerpar la manifestación de descontento, otros negocios sí se sumaron.

La iniciativa de unirse a un paro nacional no es nueva para Philippe Hunziker, gerente comercial de SOPHOS, la decisión de sumarse a llamado para el jueves 29 de julio le tomó más tiempo del que le hubiera gustado. 

Sin embargo, finalmente la costumbre prevaleció y no abrieron las puertas a ninguno de los servicios que ofrece SOPHOS y se dio a los colaboradores la opción de ir a manifestar: “No es una postura que pedimos a los empleados que acuerpen, aunque una cantidad importante de ellos sí estaba esperando y quizás se preguntaron -como me lo pregunté yo mismo- por qué nos tardamos tanto en tomar la decisión. Muchos de ellos fueron a manifestar y otros no, algunos incluso aprovecharon para vacunarse contra Covid-19 lo cual está bastante bien”.

Para la librería SOPHOS y el café, cerrar un día como el jueves 29 de julio significa perder el 1.3% de la venta anual, mientras se mantienen todos los gastos. Esto representa alrededor de Q50 mil y Q60 mil, que es lo que se esperaría facturar en el período de inactividad por el cierre. Sin embargo, el costo de no sumarse a la lucha ciudadana contra la impunidad es mayor:

“El impacto (económico) es directo. Pero creemos que el impacto indirecto de no acuerpar a las instituciones que deben fortalecer el pacto social que quisiéramos que rigiera en este país es mucho más costoso”, asegura Hunziker. 

Las consignas del paro se enfocaron en la petición de la renuncia del presidente Alejandro Giammattei y de la Fiscal General Consuelo Porras. Foto Oliver de Ros.

Desde “el reino Quiché”

Pasan las 10 de la mañana y las calles de Totonicapán lucen desoladas, ni un negocio local ni alguna sucursal de algún supermercado está atendiendo. Todo está cerrado, menos la iglesia católica de la localidad.

Martín Toc aparece en algún momento, nadie lo ve venir. Cuando lo reconocen, las cámaras y micrófonos son para él. El pronunciamiento de 48 cantones será en el parque central de esa localidad. Todos se preparan. Micrófono, bocinas, nada debe fallar.

A Toc desde la madrugada lo han transportado en un vehículo tipo pickup 4x4, es corinto y de vidrios obscuros, no solo va él en el carro, van otros directivos. El propio sistema de seguridad elaborado para estos días por las autoridades comunales ha sido minucioso.

Toc sujeta el micrófono, sin papel en mano, e inicia: “Buenos días a toda la población del país de Guatemala, un día él líder de nuestro pueblo Atanasio Tzul tuvo un sueño, tuvo una aspiración de construir un pueblo, un pueblo que pueda defender sus derechos. 201 años después nos encontramos muchos totonicapenses, muchos guatemaltecos, en las calles, y en las carreteras, donde no deberíamos de estar. Sabemos que existe la pandemia. Sabemos de las condiciones económicas difíciles de muchos, sacrificar un día sabiendo que mañana no se tendrá para comer... De lo que sí estamos seguros y convencidos es que esta lucha seguirá siempre porque así es el mandato de Atanasio Tzul, porque hoy es un día de unidad que hemos soñado, hemos dejado las diferencias los Xincas, los garífunas, los mestizos y los Mayas, hoy hay un sentir en el que somos guatemaltecos y queremos vivir en el mejor país del mundo”.

Cerca de ahí, German Canastuj, el ex presidente de 48 Cantones, escucha el discurso de Toc. Sobre la jornada de este 29 de julio sostiene que la expectativa es buena, además de que se cuenta con el respaldo internacional. Las peticiones, dice, siguen siendo las mismas de paros anteriores: “el tema de la cooptación y de una dictadura corrupta, ese es el malestar de siempre”, dice.

En 1987, 48 Cantones se opuso al auto evalúo de propiedades para defender el bosque que les pertenece y consiguió que el gobierno no impusiera un precio sobre sus tierras. Rechazó el Impuesto Único sobre Inmuebles en 1998. En el 2001 se pronunciaron en contra del Impuesto al Valor Agregado (IVA). En 2005 detuvieron la Ley General de Aguas. En 2011 protestaron masivamente en contra del alza de la tarifa eléctrica. 

El 4 de octubre de 2012, cuando 48 Cantones protestó por un alza en la tarifa del servicio eléctrico, también por la poca socialización de la propuesta de una reforma constitucional, y por la imposición del cambio a la reforma magisterial, el gobierno de Otto Pérez Molina reaccionó enviando soldados al lugar conocido como Alaska donde asesinaron a 6 comunitarios.

Toc prosigue con el discurso “hoy no viajamos a la ciudad para llevar una petición, hoy ya no viajamos para negociar o entregar un memorial, hoy nos quedamos aquí, por dignidad, hoy nos quedamos en el reino Quiché”. En su discurso, destaca las demandas del pueblo y pregunta “¿Qué está pidiendo el pueblo?” “La renuncia”, responde la gente reunida en la plaza. 

El presidente de 48 cantones de Totonicapán concluye diciendo “Señor Alejandro Giammattei esperamos su pronunciamiento, escuche la voz del pueblo que solo demanda acciones concretas porque lo merecemos y lo esperamos, eso es lo que clama el pueblo de Guatemala. Muchas gracias”.

Los 48 Cantones plantearon ocho puntos para realizar el paro en Totonicapán, entre ellos Cuatro Caminos. Foto: Gilberto Escobar. 

Los Xincas existen

A eso del mediodía, en El Boqueron, llegó el comisario de policía de Cuilapa, Santa Rosa. “Nos dijo que teníamos el derecho pleno de manifestar, pero había también el derecho de locomoción”, contó Aleisar Arana. Ante una posible interrupción al bloqueo, el presidente del Parlamento Xinca realizó una plenaria inmediatamente entre los asistentes, que para esa hora calculó ya eran mil personas, y consultó si abrían o no el paso. 

“La gente respondió, ‘pues aquí no vamos a permitir el paso de vehículos’. Y le dijimos a la policía, somos representantes del pueblo y el pueblo está diciendo que no se dejará pasar ningún vehículo”, dijo. El comisario dio la vuelta y se retiró.

Aunque reconoce que de vez en cuando abrían el paso para ambulancias, carros particulares con personas enfermas o que argumentaban tener alguna emergencia y a motociclistas que viajaban con menores de edad. 

Entre 13:30 y 14 horas, la lluvia los obligó a cubrirse con plásticos y con los mismos carteles de la protesta. Según Arana, la cantidad de asistentes no disminuyó, se mantuvo y el sol salió poco después del aguacero. 

El Parlamento Xinca se ha opuesto a la explotación de la minera San Rafael y ha mantenido una lucha contra esa empresa a la que exigieron una consulta popular para que puedan o no continuar sus operaciones. 

En medio de una batalla legal para paralizar el funcionamiento de la mina, en julio de 2017 el Parlamento se defendió ante la Corte de Constitucionalidad de su existencia, pues el argumento de los mineros era que sí existían los Xincas, pero no en San Rafael y por eso no validaban sus reclamos. 

“En esa ocasión nosotros nos pronunciamos porque decían que el pueblo Xinca no existía y nosotros hicimos una marcha y autoridades del pueblo maya nos recibieron en la capital (...) eso fue algo bien importante para nosotros y al final se reconoció al pueblo Xinca en nuestro derecho a la consulta”, explicó. 

Por la tarde y para concluir el bloqueo, todos participaron en una ceremonia Xinca. Después de 12 horas de protesta, Aleisar Arana regresó a su casa, cansado, pero listo para la siguiente jornada que dijo coordinará con los otros líderes de las alcaldías indígenas de Totonicapán, Sololá y Nebaj para continuar mostrando su desaprobación al gobierno de Giammattei.

Pero los xincas no fueron la única organización indígena que secundó el paro organizado por lso 48 cantones de Totonicapán. Fueron centenares de colectivos, agrupaciones y asociaciones por todo el país. La alcaldía indigena de Palín, por ejemplo, bloqueó la autopista Palín Escuintla en el kilómetro 50. Las autoridades ixiles, desde Nebaj, también se unieron al paro. También desde Ixcán fue bloqueado el puente Chixoy, fente al destacamanto militar. Y en Chimaltenango, y en Huehuetenango, y en San Juan Sacatepéquez y Sumpango no dejaron solos a las autoridades k'iche's ni a las autoridades xincas.

Las comunidades xincas se congregaron en un punto conocido como El Boquerón, en Cuilapa, Santa Rosa. Junto a ellos, cientos de organizaciones indígenas por todo el país bloquearon carreteras uniéndose al paro nacional. (Fotos: Cortesía)
Las comunidades xincas se congregaron en El Boquerón, Cuilapa, Santa Rosa. Junto a ellos también realizaron multitudinarios paros en Palín o Ixcán. (Fotos: Cortesía)

Alrededor de las 11:00 de la mañana Landivarianos realizó un recorrido redondeando el MP para marcar presencia en el lugar, mientras esperaban a la AEU y a las autoridades ancestrales. Allí se realizó una protesta que se mantuvo hasta el mediodía y luego se dirigió a la Plaza de las Niñas, donde también mostraron su indignación y rechazo uniéndose a las peticiones contantes: la renuncia de Giammattei y de Consuelo Porras. Acompañaron a la Batucada del Pueblo y a la diversidad de colectivos allí y entre las dos y tres de la tarde, cada integrante de Landivarianos se fue a su casa. Estaban ya cansados.

Con emoción y cierto nerviosismo, Ximena fue parte del Paro Nacional del 29 de julio. Se preparó desde la noche anterior. Dejó preparada su mochila con gel antibacterial, mascarilla y lentes para cubrirse del gas lacrimógeno por si llegara a haber represión. Pero, lo más importante para ella fue pensar cuánto va a durar esta coyuntura y la organización y reacción social. Se pregunta si se va a mantener, si va a durar varios días o sí será solo un día de protestas y ya. Explica que atendieron el llamado de los 48 cantones de Totonicapán y el parlamento Xinca. Considera que el paro fue un éxito porque fue descentralizado y en el área urbana se supo atender al llamado de las autoridades indígenas, que al final son una autoridad importante para el país separada de la administración pública de turno. “Los colectivos urbanos reconocimos la autoridad y el liderazgo de las autoridades indígenas”.

Seguirán convocando a acciones en los próximos días. Ximena piensa que existen todas las condiciones materiales para que se mantengan las protestas y el rompimiento político debería de llevar al país a un rompimiento social, a un estallido. “La crisis se seguirá profundizando más y debemos tener una respuesta ciudadana. Sin organización no puede haber cambios. Yo he visto surgir colectivas ciudadanas a raíz de las crisis y hay que seguir organizarnos para tener una organización ciudadana sostenida y recuperar el tejido social”, dice.

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Durante todo el recorrido de las diferentes marchas, personas fueron dejando constancia en las paredes de Ciudad de Guatemala de histórico paro. (Foto: Oliveer de Ros)

"Mucha creo que nos vamos a lanzar al paro, es el jueves"

Marta Méndez y Nils Saubes, la pareja que fundó y administra los restaurantes L’Aperó y Miettes, camina desde zona 4, donde se ubica su pizzería, al Ministerio Público. Van acompañados de sus empleados y de cientos de personas que recorren las calles de la encapotada Ciudad de Guatemala para pedir al renuncia de la Fiscal General. Según Méndez, ella estaba lista para sumar sus esfuerzos a la protesta desde que se comenzó a fraguar la posibilidad de un paro nacional. 

“La protesta es un pronunciamiento colectivo. Es una voz que quiere gritar algo de manera unánime, y cuando vi que los 48 Cantones puso una fecha, hablé con Nils (socio y pareja), hablamos con el equipo. "Les dije: 'muchá creo que nos vamos a lanzar al paro es el jueves'. Y creo que no les sorprendió”, explica Méndez. 

Esta decisión de unirse al paro nacional, cambió todo el día para Marta Méndez. Lo que hubiese sido una mañana de proveedores y servicio en Miettes, se convirtió en un esfuerzo por ir a recoger cárteles resistentes a la lluvia para entregar los empleados a su cargo, antes de caminar a la protesta en la Plaza de la Constitución. 

“En el trayecto que caminamos hacia la Plaza en zona 1, desde el restaurante en zona 4, fue algo muy bonito. Porque pudimos hablar de cómo se sentían, y me enteré de los detalles y las intimidades que mueven al equipo a estar ahí. A mí me pareció muy lindo escuchar sus reflexiones”, comparte Méndez.

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La pizzería L´Apero cerro ayer su establecimiento para unirse al Paro Nacional, al igual que cientos de negocios en todo el país. (Foto: Oliveer de Ros).

El 29J y el cambio en la correlación de las fuerzas

Hacia las 11 horas, unas mil personas van caminando sobre la Sexta Avenida y mientras avanza se incorpora más gente. Particulares a pie, en bicicleta o patineta, transeúntes con sombrillas o impermeables, vendedores de banderas y pañoletas.

La diputada Gutiérrez Ranguay nos dice que los integrantes de los partidos que acompañan esta marcha se saben bloqueados para cambiar la correlación de fuerzas en el Congreso. Nos dice que el oficialismo y el partido oficial tienen el control del Legislativo y que pese a que las siglas y los colores varíen se trata de un grupo cohesionado por mantener el poder.

“Desde adentro no logramos cambiar la correlación de fuerzas que hay en el país, por lo tanto, sí creemos que esta acción social que se está haciendo hoy, viene a darles una lección a los políticos tradicionales, donde la gente dice que está cansada de ellos, ese sentir de la ciudadanía se ve hoy en las calles y quiere cambiar esa correlación de fuerzas” dice la congresista.

Al llegar al Tribunal Supremo Electoral un estudiante hace un reclamo desde un megáfono a los magistrados encargados de los procesos electorales: “Ustedes se han prestado de la corrupción, han encubierto a los políticos”. Comienza una llovizna intermitente que acompañará a toda la marcha.

Frente a Casa Presidencial los jefes de bancada de Winaq, URNG y Semilla firman una carta abierta dirigida a la Fiscal General pidiéndole la renuncia: “Usted ya no es independiente ni idónea para seguir en el cargo”, dice la misiva. La marcha es encabezada por las autoridades indígenas y los congresistas, la secundan estudiantes y otros colectivos. Hay un reconocimiento explícito de que el poder de convocatoria viene de estas autoridades ancestrales, una realidad política pero no la oficial que predica el Estado.

Otros partidos como la facción de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), liderada por el diputado Carlos Barreda, no logran un acuerdo interno para sumarse a la petición de renuncia de la Fiscal General ni del Presidente. Se reúnen el día anterior y en la mañana del jueves publican un comunicado diciendo que la agrupación “comparte el sentir de miles de guatemaltecos que protestan cansados de un gobierno que en medio de 2 años tiene un rechazo generalizado”, pero se abstienen de criticar abiertamente a la jefa del MP. No parecen querer arriesgarse a encontrarse con nuevas o viejas investigaciones en su contra.

Al llegar al Palacio Nacional, la columna de manifestantes se agranda y absorbe a los transeúntes cerca de la plaza. Los policías que resguardan el edificio forman un muro de uniformes y la llovizna arrecia. Los tambores, los pitos, las sartenes y los megáfonos acompañan a la multitud. En el transcurso de la marcha la diputada Gutiérrez ha intervenido más de una vez recordando que el objetivo “es una constituyente que vaya por la creación de un estado plurinacional”. La noción de que los problemas del país son de raíz y de sistema aparece aquí y allá en cada intervención.

El 29J y el cambio en la correlación de las fuerzas

Hacia las 11 horas, unas mil personas van caminando sobre la Sexta Avenida y mientras avanza se incorpora más gente. Particulares a pie, en bicicleta o patineta, transeúntes con sombrillas o impermeables, vendedores de banderas y pañoletas.

La diputada Gutiérrez Ranguay nos dice que los integrantes de los partidos que acompañan esta marcha se saben bloqueados para cambiar la correlación de fuerzas en el Congreso. Nos dice que el oficialismo y el partido oficial tienen el control del Legislativo y que pese a que las siglas y los colores varíen se trata de un grupo cohesionado por mantener el poder.

“Desde adentro no logramos cambiar la correlación de fuerzas que hay en el país, por lo tanto, sí creemos que esta acción social que se está haciendo hoy, viene a darles una lección a los políticos tradicionales, donde la gente dice que está cansada de ellos, ese sentir de la ciudadanía se ve hoy en las calles y quiere cambiar esa correlación de fuerzas” dice la congresista.

Al llegar al Tribunal Supremo Electoral un estudiante hace un reclamo desde un megáfono a los magistrados encargados de los procesos electorales: “Ustedes se han prestado de la corrupción, han encubierto a los políticos”. Comienza una llovizna intermitente que acompañará a toda la marcha.

Frente a Casa Presidencial los jefes de bancada de Winaq, URNG y Semilla firman una carta abierta dirigida a la Fiscal General pidiéndole la renuncia: “Usted ya no es independiente ni idónea para seguir en el cargo”, dice la misiva. La marcha es encabezada por las autoridades indígenas y los congresistas, la secundan estudiantes y otros colectivos. Hay un reconocimiento explícito de que el poder de convocatoria viene de estas autoridades ancestrales, una realidad política pero no la oficial que predica el Estado.

Otros partidos como la facción de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), liderada por el diputado Carlos Barreda, no logran un acuerdo interno para sumarse a la petición de renuncia de la Fiscal General ni del Presidente. Se reúnen el día anterior y en la mañana del jueves publican un comunicado diciendo que la agrupación “comparte el sentir de miles de guatemaltecos que protestan cansados de un gobierno que en medio de 2 años tiene un rechazo generalizado”, pero se abstienen de criticar abiertamente a la jefa del MP. No parecen querer arriesgarse a encontrarse con nuevas o viejas investigaciones en su contra.

Al llegar al Palacio Nacional, la columna de manifestantes se agranda y absorbe a los transeúntes cerca de la plaza. Los policías que resguardan el edificio forman un muro de uniformes y la llovizna arrecia. Los tambores, los pitos, las sartenes y los megáfonos acompañan a la multitud. En el transcurso de la marcha la diputada Gutiérrez ha intervenido más de una vez recordando que el objetivo “es una constituyente que vaya por la creación de un estado plurinacional”. La noción de que los problemas del país son de raíz y de sistema aparece aquí y allá en cada intervención.

Las protestas se dirigieron hacia el Ministerio Público para exigir la renuncia de Consuelo Porras. (Fotos: Oliver de Ros)

El ritual de las manifestaciones

El 27 de julio, en horas de la tarde, empezaron a caminar las autoridades comunitarias de la cabecera departamental de Totonicapán, de casa en casa, de negocio en negocio entregando notas que indicaban “el ritual de las manifestaciones”

Juan Francisco Tax, de la cabecera departamental, ha presenciado un sin fin de asambleas y manifestaciones que le es imposible hacer memoria de cada una de ellas. Él relata que sin pandemia los pasos para llegar a una jornada de manifestación serían: un día antes hablar con la familia, se llegan a acuerdos y consensos para saber quiénes van a manifestar, a veces es una o varias personas. No se acostumbra desayunar de madrugada, en su mayoría se desayuna en los puntos que han convocado para hacer presencia, durante el día se tiene comunicación con la familia vía telefónica, antes eso era imposible.

En una mochila o morral, se lleva la alimentación; desayuno, y almuerzo. La preparación de estos alimentos en su gran mayoría está a cargo de las mujeres, quienes se despiertan una o dos horas antes que los hombres.

Pan, jamón, agua y jugos, fueron de los primeros productos en desaparecer de los supermercados y de las tiendas locales el pasado 28 de julio. En algunas panaderías se leía “mañana no habrá pan”.

Tras ingerir sus alimentos, es decir, cumplir con el “ritual de las manifestaciones” y, a pesar de que las lluvias han sido insistentes, las personas se han mantenido con las peticiones en los ocho puntos de Totonicapán: pedir la renuncia de Giammattei y de la fiscal Consuelo Porras.  

Martín Toc de nuevo aparece en el carro corinto de 48 Cantones. Tendrá su última participación pública en el día, y va custodiado por varios de sus compañeros. “48 Cantones no es una persona es todo el pueblo de Totonicapán. Porque pueden suponer que esta es mi lucha y no, la lucha es de ustedes. Hoy venimos con una sola consigna, la consigna es que renuncie el gobierno. Estamos pidiendo al pueblo de Sololá y al pueblo Ixil que nos reunamos nuevamente para diseñar lo que viene, porque este trabajo es duro y fuerte, pero lo vamos a lograr si estamos unidos”.

El ritual de las manifestaciones

El 27 de julio, en horas de la tarde, empezaron a caminar las autoridades comunitarias de la cabecera departamental de Totonicapán, de casa en casa, de negocio en negocio entregando notas que indicaban “el ritual de las manifestaciones”

Juan Francisco Tax, de la cabecera departamental, ha presenciado un sin fin de asambleas y manifestaciones que le es imposible hacer memoria de cada una de ellas. Él relata que sin pandemia los pasos para llegar a una jornada de manifestación serían: un día antes hablar con la familia, se llegan a acuerdos y consensos para saber quiénes van a manifestar, a veces es una o varias personas. No se acostumbra desayunar de madrugada, en su mayoría se desayuna en los puntos que han convocado para hacer presencia, durante el día se tiene comunicación con la familia vía telefónica, antes eso era imposible.

En una mochila o morral, se lleva la alimentación; desayuno, y almuerzo. La preparación de estos alimentos en su gran mayoría está a cargo de las mujeres, quienes se despiertan una o dos horas antes que los hombres.

Pan, jamón, agua y jugos, fueron de los primeros productos en desaparecer de los supermercados y de las tiendas locales el pasado 28 de julio. En algunas panaderías se leía “mañana no habrá pan”.

Tras ingerir sus alimentos, es decir, cumplir con el “ritual de las manifestaciones”, y pesar de que las lluvias han sido insistentes, las personas se han mantenido con las peticiones en los ocho puntos de Totonicapán: pedir la renuncia de Giammattei y de la fiscal Consuelo Porras.  

Martín Toc de nuevo aparece en el carro corinto de 48 Cantones. Tendrá su última participación pública en el día, y va custodiado por varios de sus compañeros. “48 Cantones no es una persona es todo el pueblo de Totonicapán. Porque pueden suponer que esta es mi lucha y no, la lucha es de ustedes. Hoy venimos con una sola consigna, la consigna es que renuncie el gobierno. Estamos pidiendo al pueblo de Sololá y al pueblo Ixil que nos reunamos nuevamente para diseñar lo que viene, porque este trabajo es duro y fuerte, pero lo vamos a lograr si estamos unidos”.

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La sede central del Ministero Público fue el punto de encuentro de todas las marchas por Ciudad de Guatemala, donde se pidió la renuncia de la Fiscal General. (Foto: Oliver de Ros)

A las puertas del MP

En la sede del MP un grupo de manifestantes está quemando el logo del MP cuya leyenda incluye el nombre de Consuelo Porras. Lo manchan con pintura roja. Las llamas se elevan. Alguien prende en fuego una llanta. Y las cosas se vuelven tensas. 

Los voceros de las autoridades indígenas y dirigentes como Daniel Pascual del CUC invitan a no dar excusas a los policías para reprimir la manifestación, y tras un segundo conato de disturbios abandonan el lugar y se dirigen hacia la plaza central con el grueso de la marcha. Los antidisturbios llegan media hora después pero no hay ningún conflicto.

En algún momento, un mensaje se repite cuando algún manifestante particular toma los altoparlantes: “no nos equivoquemos, no es como en 2015”. Una frase que se repitió frente a la sede del Ministerio Público. Un llamado a profundizar en las demandas, no sólo en la remoción de altos cargos si no también en emprender cambios estructurales. La justicia, los partidos políticos, las dependencias de los ministerios, la economía nacional como manifestaciones de una estructura más profunda que demanda ser cambiada.

Tal vez, en un rincón del octavo nivel del edificio del Ministerio Público, la fiscal general habrá observado cómo el rechazo que se multiplicaba por las carreteras, calles y canales virtuales hacia ella llegaba a asomarse a su oficina. Quizás crea que puede hacer oídos sordos y reclamar a cada manifestante por “vejámenes” en su contra, con esa misma palabra que utilizó para justificar el despido de Juan Francisco Sandoval de la FECI. Quizás se encuentre confiada en que solo su renuncia la puede sacar de la institución que le confió el presidente Jimmy Morales hace tres años. Quizás cree que las manifestaciones en su contra son una ola que no se repetirá. Pero de momento esa ola ya toca a su puerta. Con un mismo destino que también choca en el reclamo hacia Alejandro Giammattei y su pésima administración de la pandemia, con tan solo dos años de gobierno.

A las puertas del MP

En la sede del MP un grupo de manifestantes está quemando el logo del MP cuya leyenda incluye el nombre de Consuelo Porras. Lo manchan con pintura roja. Las llamas se elevan. Alguien prende en fuego una llanta. Y las cosas se vuelven tensas. 

Los voceros de las autoridades indígenas y dirigentes como Daniel Pascual del CUC invitan a no dar excusas a los policías para reprimir la manifestación, y tras un segundo conato de disturbios abandonan el lugar y se dirigen hacia la plaza central con el grueso de la marcha. Los antidisturbios llegan media hora después pero no hay ningún conflicto.

En algún momento, un mensaje se repite cuando algún manifestante particular toma los altoparlantes: “no nos equivoquemos, no es como en 2015”. Una frase que se repitió frente a la sede del Ministerio Público. Un llamado a profundizar en las demandas, no sólo en la remoción de altos cargos si no también en emprender cambios estructurales. La justicia, los partidos políticos, las dependencias de los ministerios, la economía nacional como manifestaciones de una estructura más profunda que demanda ser cambiada.

Tal vez, en un rincón del octavo nivel del edificio del Ministerio Público, la fiscal general habrá observado cómo el rechazo que se multiplicaba por las carreteras, calles y canales virtuales hacia ella llegaba a asomarse a su oficina. Quizás crea que puede hacer oídos sordos y reclamar a cada manifestante por “vejámenes” en su contra, con esa misma palabra que utilizó para justificar el despido de Juan Francisco Sandoval de la FECI. Quizás se encuentre confiada en que solo su renuncia la puede sacar de la institución que le confió el presidente Jimmy Morales hace tres años. Quizás cree que las manifestaciones en su contra son una ola que no se repetirá. Pero de momento esa ola ya toca a su puerta. Con un mismo destino que también choca en el reclamo hacia Alejandro Giammattei y su pésima administración de la pandemia, con tan solo dos años de gobierno.

Los manifestantes quemaron el logo del MP y encendieron llantas frente al edificio. Foto Oliver de Ros.

Epílogo: Detractores 

En esta historia también hubo quienes decidieron dar el beneficio de la duda a la Fiscal General luego de la destitución de Juan Francisco Sandoval y las acusaciones que éste hizo a su salida en contra del presidente de la República, al señalarlo en tres casos de corrupción.  En los tres días previos al paro, tres agrupaciones prominentes se desligaron del malestar nacional.

El primero, el lunes, fue el Movimiento Cívico Nacional (MCN), el cual, en un comunicado, exhortó a Porras a “presentar las pruebas y denuncias pertinentes” que justificaran su actuar en contra del ex fiscal. También apeló a los ciudadanos a quienes recordaron que “la culpabilidad de los individuos se determina en los tribunales y no en los medios”. 

Al solicitar su postura frente a la convocatoria al Paro Nacional, el presidente ejecutivo del MCN, José Echeverría, afirmó que aunque creen firmemente en la libertad de expresión y manifestación, no respaldan la misma a través de bloqueos pues tiene el potencial de violar el derecho a la locomoción de terceros. También aseguró a No-Ficción que aunque comparten el descontento de los sectores movilizados, no consideran pertinente exigir renuncias pues dudan del impacto que las mismas puedan tener en el fortalecimiento del Estado de Derecho. Otro de los sectores que no se unió a las exigencias del Paro Nacional fue el de los gremios empresariales.

Hasta el martes 27, el Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras (CACIF) se pronunció ante la incertidumbre de su postura y participación en el paro convocado para el jueves 29. Exigieron al Ministerio Público que presentará la debida evidencia para justificar la destitución de Sandoval e hicieron un llamado a la lucha contra la corrupción y la impunidad, sin dar mucho detalle. No-Ficción trató de establecer contacto con el Comité para conocer su postura en lo concerniente al Paro Nacional del 29 de julio, pero no obtuvo ninguna declaración. 

La postura templada del CACIF generó descontento entre varios sectores de la población civil, pues muchos recuerdan su apoyo como un factor clave para obtener las renuncias de Otto Pérez Molina y Roxanna Baldetti. Muchos ciudadanos opinan que la fórmula de la serie de protestas acontecidas en 2015 a causa de las investigaciones de la CICIG, debe repetirse para generar un cambio a nivel institucional y dar lugar a renuncias de funcionarios corruptos.

En vísperas del paro del 29 de julio, el miércoles, la Cámara de Industria de Guatemala comunicó su apoyo a la institucionalidad e independencia del MP, respaldando a sus funcionarios. Además, conscientes del creciente llamado a protestar en mitad de la semana, aseguraron que la industria “no se detiene”, desvinculandose de todo tipo de protestas. 

Epílogo: Detractores 

En esta historia también hubo quienes decidieron dar el beneficio de la duda a la Fiscal General luego de la destitución de Juan Francisco Sandoval y las acusaciones que éste hizo a su salida en contra del presidente de la República, al señalarlo en tres casos de corrupción.  En los tres días previos al paro, tres agrupaciones prominentes se desligaron del malestar nacional.

El primero, el lunes, fue el Movimiento Cívico Nacional (MCN), el cual, en un comunicado, exhortó a Porras a “presentar las pruebas y denuncias pertinentes” que justificaran su actuar en contra del ex fiscal. También apeló a los ciudadanos a quienes recordaron que “la culpabilidad de los individuos se determina en los tribunales y no en los medios”. 

Al solicitar su postura frente a la convocatoria al Paro Nacional, el presidente ejecutivo del MCN, José Echeverría, afirmó que aunque creen firmemente en la libertad de expresión y manifestación, no respaldan la misma a través de bloqueos pues tiene el potencial de violar el derecho a la locomoción de terceros. También aseguró a No-Ficción que aunque comparten el descontento de los sectores movilizados, no consideran pertinente exigir renuncias pues dudan del impacto que las mismas puedan tener en el fortalecimiento del Estado de Derecho. Otro de los sectores que no se unió a las exigencias del Paro Nacional fue el de los gremios empresariales.

Hasta el martes 27, el Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras (CACIF) se pronunció ante la incertidumbre de su postura y participación en el paro convocado para el jueves 29. Exigieron al Ministerio Público que presentará la debida evidencia para justificar la destitución de Sandoval e hicieron un llamado a la lucha contra la corrupción y la impunidad, sin dar mucho detalle. No-Ficción trató de establecer contacto con el Comité para conocer su postura en lo concerniente al Paro Nacional del 29 de julio, pero no obtuvo ninguna declaración. 

La postura templada del CACIF generó descontento entre varios sectores de la población civil, pues muchos recuerdan su apoyo como un factor clave para obtener las renuncias de Otto Pérez Molina y Roxanna Baldetti. Muchos ciudadanos opinan que la fórmula de la serie de protestas acontecidas en 2015 a causa de las investigaciones de la CICIG, debe repetirse para generar un cambio a nivel institucional y dar lugar a renuncias de funcionarios corruptos.

En vísperas del paro del 29 de julio, el miércoles, la Cámara de Industria de Guatemala comunicó su apoyo a la institucionalidad e independencia del MP, respaldando a sus funcionarios. Además, conscientes del creciente llamado a protestar en mitad de la semana, aseguraron que la industria “no se detiene”, desvinculandose de todo tipo de protestas. 

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