respiradores covid
15/06/2020

Un país sin oxígeno propio

El Ministerio de Salud ha adquirido hasta la fecha 89 ventiladores para apoyar a los enfermos con COVID19 que presenten problemas respiratorios, mientras que reporta menos de 500 ventiladores propios y en funcionamiento en todo el país. Pero tampoco hay personal especializado para atender las necesidades respiratorias. Guatemala no realizó ninguna proyección de compras de este sofisticado equipo. 

Texto: Carolina Gamazo 
Ilustración: No-Ficción.
Centinela COVID-19 un proyecto de periodismo colaborativo y transfronterizo*

Hace tres meses, el Gobierno de Donald Trump anunció una donación de ventiladores para varios países de América Latina. Estos sofisticados aparatos, que sirven de bomba de presión para inhalar oxígeno, y que según su categoría permiten suplantar las funciones de un pulmón, han sido uno de los insumos hospitalarios más requeridos desde que la nueva cepa de coronavirus comenzó a atacar las células pulmonares por todo el mundo.

La donación de Estados Unidos llegó a El Salvador, Honduras, México o Paraguay, pero Guatemala no entró dentro de los beneficiarios. En ese momento, el vocero presidencial Carlos Sandoval dijo que el país no necesitaba ventiladores, pues ya contaba con 783 unidades en todo el país y solo un cinco por ciento estaban en utilidad.

Con base a datos del Ministerio de Salud proporcionados a 6 de junio de 2020, el país cuenta con menos de 500 aparatos respiratorios propios, un 10 por ciento estropeados y sólo ha adquirido un total de 89 respiradores con motivo de la pandemia.

El hospital San Juan de Dios, el mayor nosocomio del país, no ha adquirido ningún aparato. Tampoco el Roosevelt, donde a día de hoy declaran no tener capacidad de atender a más enfermos de COVID19. El método más utilizado en Guatemala, según las compras reportadas a través del portal de compras del Estado, es el del arrendamiento de este equipo médico especializado. A ello se unen las donaciones de equipo por parte de empresas privadas que han recibido los hospitales de campaña.

Guatemala no hizo previsiones de equipo

Cuando una persona se infecta con Covid19, el virus pasa de las mucosas de la nariz o los ojos al resto del cuerpo. Uno de los lugares donde se concentra, según las investigaciones de los últimos meses, son las células pulmonares, que el SARS-COV-2 va destruyendo mientras se reproduce. Esta destrucción genera una respuesta de nuestro sistema de defensa en forma de inflamación de los pulmones, que provoca la dificultad para respirar y requiere, en casos extremos, la necesidad de un ventilador.

Se estima que entre un 5 y un 10 por ciento de los enfermos de COVID19 requerirá un respirador, esto supondría que, con las cifras actuales de contagios (9,000 enfermos de COVID19) entre 450 y 900 pacientes estarían necesitando ventilación asistida. Los respiradores artificiales sólo son necesarios en pacientes “con comorbilidades previas, obesidad y/o edad avanzada, son los que se ven más afectados en su función pulmonar”, explicó un doctor que trabaja en el Parque de la Industria que prefiere mantenerse en el anonimato. 

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Se estima que del número total de infectados se necesitan entre 5 y 10 por ciento de ventiladores para enfrentar la COVID-19 para cada país. FOTO: Presidencia.

“Casi en todos los casos, la COVID-19 mata a través de los pulmones. Y debido a que muchos pacientes no van al hospital hasta que su neumonía ya está muy avanzada, muchos acaban necesitando respiradores artificiales, motivo por el cual esos equipos escasean. Y una vez que están conectados a los respiradores, muchos mueren”, narró Richard Levitan, un doctor de emergencias experto en respiración en un artículo de opinión del New York Times.

A pesar de que Guatemala tuvo conocimiento de los riesgos y síntomas de la pandemia con tiempo para prepararse y ejecutar compras acordes a las necesidades, el Gobierno sólo accionó seriamente con las medidas de restricción de movilidad, sin establecer previsiones de insumos médicos ni compras de equipo mayor.

“Latinoamérica fue una de las últimas regiones a la que le llegó la pandemia. Nos daba una oportunidad de oro para habernos adelantado en esa planificación de compras, que nunca hicimos”, explica Zulma Calderón, doctora y Defensora de la Salud de la Procuraduría de Derechos Humanos.  “Todo ese tiempo que perdimos lo pudimos haber invertido en hacer las gestiones para la adquisición de ese equipo. Hay que recordar que desde hace unos meses estamos reclamando el plan de respuesta del país ante la emergencia”, explica la defensora de la Salud de la PDH.

Según explicó, con base al monitoreo que está realizando la Procuraduría de Derechos Humanos en los hospitales, estos están teniendo que duplicar sus insumos médicos, por las carencias previas y la falta de adquisición de equipo.

“En primer lugar, la disponibilidad de respiradores siempre ha sido reducida, y lo más grave es que la disponibilidad de ventiladores está igual que antes, y la infraestructura y personal se está partiendo en dos”, explicó la defensora, quien explicó que en Antigua estaban teniendo que utilizar un ventilador para dos personas.

Menos de 500 ventiladores propios en funcionamiento

A día 15 de mayo, con base a información proporcionada por cada uno de los hospitales nacionales a través de la Unidad de Acceso a la Información del Ministerio de Salud, había 492 ventiladores propios en todo el país, y 113 ventiladores rentados. Es decir, un total de 605 ventiladores.

De estos, y según reportaron los diferentes centros hospitalarios, 45 están averiados.

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Algunos hosptitales reportan ventiladores en mal o regular estado. 

Según estos datos, hay 15 hospitales nacionales o distritales del total de 46 que hay en el país que no cuentan con ningún respirador. Esto significa un tercio de estos centros no podría atender a un paciente grave o le deberá de aplicar la ventilación manual, la cual no es efectiva cuando el paciente se encuentra en una situación grave.

Entre los centros hospitalarios que no cuentan con equipo de respiración asistida se encuentra el hospital de Tiquisate, el hospital de El Progreso, el hospital Rodolfo Robles, de Quetzaltenango, el hospital de Quiché, el de Salamá, el de San Pedro Necta, el de Sayaxché, el de Melchor de Mencos, el de Poptún (Petén), el de Jalapa, el de Jutiapa o el de Joyabaj (Quiché) o el de Santa Catalina la Tinta (Alta Verapaz).

No-Ficción trató de contactar con varios de estos hospitales para conocer la situación a la que se enfrentan. Sin embargo, debido a las restricciones que impuso el Ministerio de Salud con respecto a la comunicación, estos no pudieron ofrecer su opinión.

El hospital de Joyabaj fue el único hospital que ofreció información. Su directora  Marina Floridalma Méndez Dávila, explicó que al ser un hospital distrital no tienen intensivo. Indicó, además, que si bien incrementaron el presupuesto para insumos para tratar la COVID, no tienen personal humano. “Dinero para equipamiento tenemos, pero no hay médicos especialistas. El problema de implementar el área de intensivo es que necesitamos terapistas respiratorios, auxiliares de enfermería, y no se cuenta con un presupuesto para hacer sostenible un servicio”, explica la directora de Hospital de Joyabaj.

Esta indicó que los pacientes de este municipio contagiados hasta la fecha son inmigrantes deportados (entre ellos una niña de 3 meses), los cuales fueron trasladados al parque de la Industria al llegar al Guatemala.

Con ventiladores pero sin especialistas

En el hospital del parque de la industria, el centro de campaña habilitado para atender a los pacientes de coronavirus, actualmente hay 173 ingresados. El hospital ya está colapsado y las camas con oxígeno ya están topadas para atender a los pacientes.

“Llegan taquipneicos (un aumento de la frecuencia respiratoria por encima de los valores normales), cianóticos (Color azulado o grisáceo de la piel, las uñas, los labios o alrededor de los ojos), y pueden incluso llegar a entrar en estado de shock y colapsar”, explicó un doctor que trabaja en el Hospital de Campaña del Parque de la Industria, quien debido a las restricciones del Ministerio a su personal para trasladar información no quiso identificarse. En el momento de la entrevista, este explicó que dos pacientes habían fallecido al ingresar en el hospital. “La gente se espera mucho para venir”, dijo.

En este hospital, 22 de las camas son para cuidados intensivos y cuentan con respirador, pero la falta de personal médico especializado ha impedido hasta la fecha hacer operativa el área de intensivos.

“No hay intensivistas (médicos especializados en los requerimientos intensivos de enfermos graves) y los de terapia respiratoria renunciaron todos”, explica este doctor. El pasado 23 de mayo, renunciaron 26 terapistas respiratorios del hospital de campaña, quienes llevaban dos meses sin cobrar sueldo y se les habían incrementado los turnos de trabajo.

A esto se suma, explica, que el Hospital del Parque de la Industria no fue preparado con la suficiente infraestructura ni tomas de oxígeno, por lo que esta carencia se está teniendo que suplir con tambos de oxígeno. “Eso no es recomendable. Estos tambos de oxígeno deben ser algo provisional, mientras que los pacientes son llevados a la toma de pared. Pero hicieron mal al infraestructura”, pormenoriza el doctor.

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Se estima que el número de respiradores será insuficiente para los pacientes de COVID-19 en Guatemala. FOTO: Presidencia.

Esta falta de equipación humana no solo afecta al hospital de campaña o a los hospitales distritales. El principal nosocomio del país, el Hospital San Juan de Dios, está en unas condiciones muy similares, pues solo cuenta con 129 ventiladores y falta de equipo humano suficiente. Según el director de Urgencias de este hospital, el doctor Napoleón Méndez, el hospital ya estaba al límite de ventiladores antes de la llegada del COVID19.

“Nosotros vivimos al límite, todos los ventiladores que están en renta, y disponibles, se usan. Y, cuando se rebasa, tienen que pedirse más”, explicó el  director de urgencias del hospital San Juan de Dios.

Este añadió, además, que los enfermos de coronavirus no son los únicos que necesitan este equipo.

“Hay dos tipos de pacientes que requieren de ventiladores: por un lado los pacientes víctimas de violencia, pacientes con balazos, traumatismos severos; o accidentes de tránsito que vienen muy graves. Todos los días recibimos accidentados, y más de la mitad vienen inconscientes. Y, luego, enfermedades muy avanzadas que necesitan operación y entran en insuficiencias respiratorias, y enfermedades pulmonares crónicas que se descompensan”, cuenta Méndez.

Sin embargo, recalca el director de urgencias, uno de las principales problemas con los pacientes ventilados es la falta de personal especializado para atenderlos, y añadió  que comprar el equipo no va a solucionar el problema. “El tema es complejo. No es comprar un ventilador y ya estuvo. Es quién le de mantenimiento, porque de nada me sirve tener un ventilador porque se estropean constantemente. Además, necesitas un intensivista, un médico con experiencia, necesitas a la par gases arteriales para que tú modules y manejes el ventilador, necesitas un terapistas respiratorio. Todo eso es lo que necesita todo el alrededor para que funcione un ventilador”, explicó Méndez, quien añadió que lo ideal es “un intensivista por cada seis pacientes”.

Menos de 100 respiradores adquiridos para la pandemia en Guatemala

A pesar de que la crisis provocada por la pandemia del COVID 19 ha supuesto el mayor incremento presupuestario del Ministerio de Salud en la historia del país, con un incremento de casi 1,700 millones de quetzales (Q. 1,694,439,343) dirigidos al renglón ESTADO DE CALAMIDAD PÚBLICA POR EMERGENCIA COVID-19 (DG 5-2020), los fondos previstos aún no se han materializado en compras de insumos para el sistema público de salud. A fecha 14 de junio, en base al portal de Contabilidad Integrada del Estado, sólo ha gastado 251 millones de quetzales (Q250,843,616).

Con base a los registros de Guatecompras, y información enviada por los diferentes hospitales a través de la Unidad de Acceso a la Información, se han adquirido 89 aparatos respiratorios.

A diferencia de otros países del mundo, que realizaron compras de este equipo a nivel nacional, después de previsiones de picos y número de afectados, Guatemala no realizó proyecciones de necesidades de equipo mayor y tampoco buscó una reducción del precio.

El equipo comprado más habitual en Guatemala han sido los ventiladores mecánicos, que a través de una fuente de presión positiva les suministra gas a los pulmones del paciente. Hasta el momento, el centro que ha comprado más ventiladores ha sido el Hospital Nacional de Cuilapa, que adquirió 21 ventiladores (20 mecánicos y un ventilador de transporte).

También ha adquirido equipo respiratorio el hospital de Quetzaltenango, el de Chimaltenango, Nebaj, Cobán, el de San Benito (Petén) o Uspantán y el Centro Médico Militar. En total han sido 89 ventiladores adquiridos hasta la fecha con un precio promedio de US$ 30,000

Las dos principales proveedoras de respiradores, así como de su alquiler, han sido OXIRENT y Distribuidora de Guatemala (DISEGUA).

Varios de los hospitales que ofrecieron información por la Unidad de Acceso indicaron que estaban en gestiones para a compra de nuevos ventiladores, sin embargo a fecha 13 de junio ninguno de estos hospitales había concluido las compras según el portal de compras del Estado.

La renta como el método más efectivo

Estos casi Q1700 millones de quetzales, no han servido, hasta la fecha para que ni el Hospital San Juan de Dios, el más grande del país, ni el Roosevelt, hayan adquirido ni un solo ventilador.

El método utilizado por estos dos hospitales hasta el momento ha sido el arrendamiento de este equipo.

“Ha sido más cara la compra”, explica Napoleón Méndez, el director del área de Urgencias del Hospital San Juan de Dios. “Aquí se les da demasiado uso a las cosas, el nivel de uso al que están sometido cualquier aparato es constante. Y el problema es que los hospitales carecen de ingenieros biomédicos; entonces se descompone un aparato y se acabó. Con la renta, si se descompone lo cambian”, explica Méndez.

Lucrecia Hernández Mack, actual diputada del partido Semilla y ex ministra de Salud entre 2016 y 2017, explicó también que el arrendamiento, al tratarse de una compra directa, es un mecanismo de compra mucho más ágil que someter todo a una licitación, los cuales muchas veces se caen en mitad del proceso. Además, indicó que existe el beneficio de que las empresas de alquiler se encargan del  mantenimiento de los aparatos.

“Cuando compras el equipo y se descompone, pasas con un equipo sin funcionar durante el tiempo que te requiera hacer el tema de administración y sacar el presupuesto para repararlo, comprar el repuesto, si no funciona seguis con un equipo que no puedes utilizar”, añadió Hernández Mack.

El Ministerio de Salud ha errogado, desde 2010. Q143.36 millones en alquilar ventiladores, como revela un reportaje de Ocote. Con base a esta cifra, dividida entre los US$30,000 de media que se ha gastado el país para esta pandemia en respiradores, Guatemala podría haber adquirido 628 ventiladores nuevos.

Durante esta pandemia, con base a Guatecompras, otras entidades también han utilizado el método del arrendamiento, como el hospital Roosevelt, el hospital de Mazatenango, el hospital de Escuintla, el hospital de Sololá, el de Quetzaltenango,el de Coatepeque, o el hospital de Puerto Barrios.

“La oportunidad de oro estaba en dos sentidos”, explica la Zulma Calderón, la defensora de Salud de la PDH. “Primero en aprovechar ese presupuesto histórico que nunca había tenido salud pública y, esos hospitales, construirlos como se deberia de hacer, para que terminada esta crisis toda el área hospitalaria se haya fortalecido”.

Hasta el momento, a pesar del tiempo para prepararse y la ampliación presupuestaria para atender la pandemia, pareciera que el país se está quedando atrás y que ha perdido su oportunidad de oro para equiparse con ventiladores o fortalecer la unidad de intensivos de los diferentes centros hospitalarios del país.

La cifra de contagiados hasta la fecha es de 8,982 personas contagiadas y con 351 fallecidos. Con base a esta cifra el país ya estaría colapsado en cuanto al número de ventiladores disponibles.

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Centinela Covid-19 es un proyecto de periodismo colaborativo y transfronterizo sobre la respuesta al Covid-19 en América Latina, del Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP), Chequeado (Argentina), El Deber (Bolivia), Agência Pública (Brasil), El Espectador y La Liga contra el Silencio (Colombia), La Voz de Guanacaste (Costa Rica), Ciper (Chile), GK (Ecuador), El Faro (El Salvador), No-Ficción (Guatemala), Quinto Elemento Lab (México), El Surtidor (Paraguay), IDL-Reporteros (Perú) y Univision Noticias (Estados Unidos), con el apoyo de Oxfam y el Pulitzer Center on Crisis Reporting.

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