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12/08/2021

La campaña “sorpresa” de comunicación para las vacunas

Ante la falta de información oficial y masiva, la desinformación ha ganado terreno en algunas comunidades del país. El Ministerio de Salud no tiene claridad sobre el status y desarrollo de la campaña de comunicación de las vacunas. En consecuencia, en Guatemala hay pocas personas plenamente vacunadas, aumento diario de contagios, hospitales con áreas de COVID-19 totalmente ocupadas y más fallecidos a consecuencia del virus.

Ante la falta de información oficial y masiva, la desinformación ha ganado terreno en algunas comunidades del país. El Ministerio de Salud no tiene claridad sobre el status y desarrollo de la campaña de comunicación de las vacunas. En consecuencia, en Guatemala hay pocas personas plenamente vacunadas, aumento diario de contagios, hospitales con áreas de COVID-19 totalmente ocupadas y más fallecidos a consecuencia del virus.

Texto: Gladys Olmstead
Foto: Oliver de Ros
Edición: Oswaldo J. Hernández

El 9 de febrero, se lanzó en Guatemala el Plan de Vacunación contra la COVID-19, sin tener vacunas. El 25 de febrero se aplicó la primera dosis producto de una donación extranjera. Más de cinco meses después de esa inmunización, el Ministerio de Salud y Asistencia Social (MSPAS) no ha comenzado una campaña masiva de comunicación -incluida en el plan-. Lo que ha resultado en una cantidad importante de la población aún sin vacunarse y sin interés por hacerlo. 

No fue sino hasta el lunes 9 de agosto que salió el primer “jingle” (audio promocional) que forma parte de una campaña nacional para llamar a la vacunación masiva en el país. Sin ahondar en detalles, fuentes involucradas en este proceso de comunicación, aseguran que el audio se reprodujo en algunas radios capitalinas y departamentales, así como también anuncios impresos en medios tradicionales como prensa escrita. Estos primeros mensajes públicos se han logrado con el apoyo de USAID. 

Y aunque dentro del departamento de comunicación del Ministerio de Salud aseguran contar con plan de medios escritos, digitales, radiales y televisivos, junto a perifoneo y vallas perimetrales, en distintos idiomas. Además de esfuerzos de abogacía para hablar con autoridades comunitarias para facilitar el flujo de la información y la comunicación, estos datos y materiales no son accesibles.

Según un estudio de opinión pública realizado y publicado por la Consultora Interdisciplinaria en Desarrollo Cid-Gallup -compañía especializada en investigación de mercados y estudio de opinión- publicado en mayo, un 44.7% de la muestra se registró en desacuerdo con el argumento “la vacuna es segura y no hay razón para preocuparse”, y un 11.5% sin respuesta.

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La población guatemalteca no ha recibido información masiva sobre la vacuna por parte de las autoridades de salud. Los que se vacunan se informan por otras vías. Foto: Oliver de Ros.

Sin presupuesto ni rastro de la campaña de comunicación

No-Ficción recibió apoyo por parte de expertos del Instituto Centroamericano Estudios Fiscales (Icefi) para intentar ubicar la asignación de los fondos específicos para esta campaña de comunicación. Sin embargo, en el portal del Sistema de Contabilidad Integrada (SICOIN) no se logró encontrar ese dato.

“Hay que reconocer que es muy difícil encontrar la ejecución del tema de divulgación y comunicación por parte del MSPAS porque aunque sí existe un presupuesto vigente de Q17 millones asignado para la atención de calamidades públicas -y en este contexto de la crisis sanitaria por la COVID-19-, no hay ninguna ejecución”, explica Carlos Gossmann, economista Investigador para el área de Análisis Macrofiscal de Icefi.

Al cuestionar al Ministerio de Salud sobre los montos que se necesitan para la campaña y las fuentes de financiamiento de los mismos, Carlos Morales -jefe de comunicación del MSPAS hasta el 30 de julio- dijo que: “Obviamente no va a ser una campaña barata porque es una campaña a nivel nacional que se tiene que trabajar en casi todos los medios”. 

Tras la insistencia por conocer un monto numérico y la fuente de financiamiento, dijo que necesitarán “alrededor de Q10 millones, más o menos y vamos a tener apoyos de la comunidad internacional”. Finalmente admitió no tener el dato exacto disponible, y aunque ofreció brindar la información al siguiente día, esto no ocurrió.

De acuerdo con Zulma Calderón, defensora de la salud en la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH), la falta de una campaña de divulgación es preocupante. Sin embargo, coherente con las otras debilidades que su equipo ha descubierto en las supervisiones, “vemos que así como no hubo presupuesto para el mobiliario de los puestos de vacunación, ni personal para apoyar con la aplicación de las dosis, no hay material de comunicación para acercar a la población a las vacunas”, explicó Calderón.

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La mayor parte de la vacunas que han llegado a Guatemala han sido donadas. Las compradas por el gobierno forma parte de un contrato poco transparente y no alcanzan ni el 20% del total. Foto: Oliver de Ros.

Por su parte, para la fiscalización de este tema, desde el Congreso de la República existen bancadas de oposición como la de Movimiento Semilla a la que pertenece Lucrecia Hernández. Según la diputada, desde su cargo y junto a otros representantes, han cuestionado a las autoridades en citaciones y monitoreado el portal de Guatecompras, pero no han visto ningún avance.

“La campaña de comunicación ha sido un tema que hemos perseguido desde hace cuatro meses, pero justamente lo que estamos viendo es que no existe. No hay comunicación ni alrededor de la pandemia, por lo que la población no entiende qué es el COVID y hay comunidades enteras que no usan mascarilla. Tampoco hemos visto ningún tipo de comunicación para informar a la población sobre cómo acceder a la vacuna y por qué es importante vacunarse. Y eso lo que hace es incidir en la renuencia o falta de asistencia de la población a recibirla”, explica Lucrecia Hernández, diputada del Movimiento Semilla.

Sobre la falta de información acerca del proceso de inmunización y las vacunas contra la COVID-19, Morales aseguró que la campaña “recién se aprobó”, el pasado 19 de julio. Sin embargo, un mes antes, la ministra Amelia Flores reconoció en citación con diputados de la bancada Winaq que no había campaña informativa, pero dijo que ya contaban con un plan nacional de comunicación diseñado y pendiente de ser aprobado:

“Hay un plan nacional de comunicación para trabajar en diferentes idiomas, ya lo tenemos listo, estábamos trabajando en un proceso de licitación que vamos a darle un giro para agilizarlo”, dijo Flores a los diputados de oposición, el pasado 19 de mayo.

Todo es muy contradictorio respecto a la campaña. La ciudadanía, mientras tanto, no tiene información para evaluar lo necesario de recibir una vacuna que podría salvar su vida. 

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La campaña de comunicación de la vacuna debió estar lista en marzo de 2021, pero luego de varios meses no ha sido divulgada masivamente. Foto: Oliver de Ros.

Morales dijo desconocer por qué ha transcurrido tanto tiempo entre el inicio de la vacunación y el lanzamiento de la comunicación oficial, aunque aceptó que es una necesidad y una prioridad dentro del Plan de Vacunación y del decreto 1-2021: Ley para el financiamiento y adquisición de vacunas contra el coronavirus COVID-19.

La campaña de comunicación fue mencionada como una pieza fundamental para la inmunización masiva en una entrevista con No-Ficción el pasado febrero por Lucrecia Ramírez, viceministra técnica del Ministerio de Salud hasta el 30 de marzo de 2021. Se intentó actualizar el status de la campaña y conocer el motivo de su ausencia durante este tiempo con Ramírez, quien aún labora dentro del MSPAS en el cargo de asesora externa -por parte de una organización de cooperación internacional-, pero no puede ser abordada por la prensa, según el departamento comunicación de la cartera.

Carlos Morales, entonces comunicador del Ministerio de Salud, dijo -a manera de explicación-, que se intentó adjudicar un concurso público para el lanzamiento de la campaña en marzo:

“Me parece que el primer intento de la campaña se quedó varado porque se dificultó mucho el proceso administrativo. Uno de los grandes problemas es que casi nadie está dispuesto a respaldar y avalar con su firma la tramitación de estos eventos. Esto ocurre porque la gente empezó a tener mucho miedo de ir a parar a la cárcel después de todo lo de la CICIG, que no digo que sea malo porque yo siempre pensé que era bueno. Pero entonces nadie se hace responsable y cuesta avanzar en esos procesos.”

De ese evento de licitación, No-Ficción encontró el NOG 14151413 de fecha 9 de marzo finalizado sin adjudicación, el cual contenía las bases para una campaña masiva de comunicación de 6 meses, para los formatos de prensa impresa, spots de radio y televisión, anuncios en vallas, pasarelas, pantallas electrónicas y mupis, así como redes sociales. Es un boceto de cómo se pensó la campaña, enfocada en publicidad, pero sin resultados.

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La ministra de salud, Amelia Flores, aseguró que tenían la campaña de comunicación a punto de ser aprobada, pero todavía no hay información para la ciudadanía. Foto: Oliver de Ros.

Según fuentes involucradas en la comunicación alrededor de la COVID-19 por parte del Ministerio de Salud, el uso de recursos ordinarios de la cartera para afrontar las necesidades de la pandemia, ha sido una constante. Incluso para la realización de la campaña de comunicación sobre prevención e información de la COVID-19 -publicada en 2020-, se utilizaron fondos de otras unidades para costearla.

“El año pasado se logró realizar campañas a nivel nacional con fondos propios y con fondos de la subvención de tuberculosis, así como apoyo de la cooperación internacional, a través de procesos transparentes que pueden consultarse. Los mensajes estaban orientados a fomentar las medidas de prevención”, explican funcionarios que prefirieron no ser citados.

Al momento de esta publicación, el MSPAS aún no había brindado los datos solicitados por acceso a la información sobre el costo de lo que se espera invertir en la campaña de vacunación, el gasto al que ascendió la divulgación pública de 2020 y las fuentes de financiamientos. Tampoco se ha recibido la documentación de las bases para la pauta en medios de comunicación, ni los formatos de divulgación, ni la estructura general de la campaña. Esto, a pesar de que se hizo la solicitud directamente a la dirección del departamento de comunicación, y que se cumplieron los 10 días hábiles que manda la Ley de Acceso a la Información, y los 5 días extra de la prórroga solicitada por la cartera.

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Sin campaña de comunicación, los puestos de vacunación han improvisado sus propias estrategias de difusión para que las personas busquen vacunarse. Foto: Oliver de Ros.

Las consecuencias de no informar bien y a tiempo

La falta de información oficial y masiva ha permitido que la desinformación gane terreno en algunas comunidades. Y esto se refleja en pocas personas vacunadas, aumento diario de contagios, hospitales con áreas de COVID-19 totalmente ocupadas y más fallecidos a consecuencia del virus.

Esta situación se ha observado durante meses en territorios rurales del país, como San Cristóbal Verapaz, en Alta Verapaz. Donde Ojoconmipisto reportó -en mayo- resistencia y rechazo a recibir la vacuna porque la población no cree ni en el virus ni en necesitar protección en contra de la enfermedad.

En este municipio de 79 mil 308 habitantes, se han detectado 575 casos y se reportan nueve personas fallecidas. La población con esquema completo apenas alcanza el 2.5%, con 1 mil 124 personas ya inmunizadas con dos dosis y 6 mil 632 con al menos una dosis. En el semáforo de alertas municipales -que se actualiza cada 15 días-, San Cristóbal Verapaz marca rojo desde hace algunas semanas, pero en las comunidades se reporta poco uso de la mascarilla. 

De acuerdo, con un análisis presentado por Edwin Asturias, infectólogo y exdirector de la Comisión Presidencial de Atención a la Emergencia COVID-19 (Coprecovid),  y su equipo, existe un rezago en departamentos rurales, sobre todo en noroccidente. Según los datos del tablero del Ministerio de Salud, en Totonicapán, Izabal, Suchitepéquez, Petén, San Marcos, Huehuetenango, Quiché, Chiquimula, Sololá, Escuintla y Zacapa se reporta menos del 25 por ciento de inmunización en personas mayores de 60 años.

Además, Asturias señala que los datos demuestran que “los pueblos indígenas van muy por detrás en el acceso a las #VacunasCOVID19 y no necesariamente porque "no quieren vacunarse". Se necesita un esfuerzo brazo a brazo con sus líderes y sabios.”

Un 36.8% de la muestra en el estudio de mayo publicado por Cid-Gallup concuerda con el argumento “o solo confío en la voluntad de Dios, la vacuna no sirve para protegernos del COVID”, y 6.8% no sabe o no responde.

Según las cifras actualizadas al 10 de agosto de 2021, las personas vacunadas con esquema completo suman 404 mil 698, y con primera dosis ya son 2 millones 462 mil 592. En total, el Gobierno de Alejandro Giammattei y el Plan de Vacunación fijaron la meta de vacunar a 11 millones de personas con esquema completo en 2021. A cinco meses de iniciada la vacunación contra la COVID-19, apenas se ha logrado cubrir el 3.53% del objetivo.

El 2 de agosto, el Ministerio de Salud, presentó en una citación con diputados de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE) que los porcentajes de población vacunada según grupo de edad son 70 años o más 39.7%, 60 a 69 años: 43.67%, 50 a 59: 36.6%, 40 a 49 años: 23%, 18 a 39 años: 16%. 

La crisis sanitaria se encuentra en uno de sus momentos más críticos. La ministra de Salud, Amelia Flores, fue diagnosticada positiva con el virus el 2 de agosto y el 9 se confirmó la presencia de la -más contagiosa y agresiva- variante Delta en Guatemala. 

La última actualización, correspondiente al 10 de agosto, reportó 4 mil 618 casos de contagios nuevos de COVID-19 de 13 mil 412 pruebas realizadas, y 53 personas fallecidas. Las cifras oficiales ascienden a un total de 398 mil 990 casos acumulados  y 10 mil 898 fallecidos a causa del virus, según el tablero del Ministerio de Salud.

¿Quién es el o la responsable?

-No-Ficción: Si la ausencia de una campaña de comunicación resulta un obstáculo para el Plan de Vacunación, ¿deberían las autoridades encargadas de este proceso -como la viceministra Leslie Samayoa- ser responsables?

-Carlos Morales MSPAS: ¿Por qué la responsable de que no haya una campaña sería la viceministra?

-No-Ficción: Porque la viceministra está al frente del desarrollo del Plan de Vacunación y la campaña de comunicación es una parte fundamental para avanzar e informar a la población. Pero no hay una campaña y esto afecta directamente en la cantidad de vacunados, y avance del plan.

-Carlos Morales MSPAS: Ah bueno, sí. La verdad yo no sabría decirle. Esa es una pregunta que yo no le podría responder. 

A pesar de la insistencia a través del departamento de comunicación del MSPAS y la espera por más de un mes, No-Ficción no logró entrevistar ni cuestionar a la viceministra técnica Leslie Samayoa, ni a Eliú Mazariegos, director del Sistema Integral de Atención en Salud (SIAS), sobre la ausencia de esta campaña.

Hasta el momento, fuentes dentro del departamento de comunicación del Ministerio de Salud y algunas organizaciones de cooperación internacional, confirman que la Organización Panamericana de la Salud (OPS), los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés) y la Agencia estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID, por su siglas en inglés), ya se encuentran en conversaciones con la cartera de Salud para apoyar a la campaña de divulgación. Y será ejecutada en su mayoría por el departamento de comunicación del Ministerio de Salud, no se contratarán servicios externos.

Sobre posibles fuentes de financiamiento, la diputada Lucrecia Hernández, supone que “los fondos van a provenir de modificaciones presupuestarias que se podrían haber hecho en el Ministerio de Salud y que va salir de ahí. Pero no ha habido nada y por eso es que estamos tan lentos en la vacunación”.

Carlos Morales se resistió a brindar documentación sobre la campaña, porque no quería “quitar el efecto sorpresa a la campaña”, a pesar de que tiene más de 4 meses de retraso y de que se le explicó que no se pretendía conocer el contenido de los mensajes sino la estructura de las publicaciones y sus formatos. 

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A cinco meses de iniciada la vacunación contra la COVID-19, apenas se ha logrado cubrir el 3.53% del objetivo. Foto: Oliver de Ros.

De acuerdo con las declaraciones de Morales, el objetivo de la comunicación es motivar a que la población se vacune contra la COVID-19. Pero también se incluirá “promoción para mantener las medidas de prevención, una motivación fuerte al registro para una vacunación ordenada, ya que hemos visto un gran desorden porque la gente está desesperada. Así como un acercamiento a líderes religiosos, culturales y económicos para explicarles qué son las vacunas, los efectos secundarios y resaltar que nadie se ha muerto porque le pusieron la vacuna del COVID”.

Llama la atención que la información que se compartirá directamente con los líderes comunitarios y sociales, son las preguntas que el estudio publicado en mayo por Cid-Gallup registra como el interés principal que tiene la población junto a los datos de las fases y los centros de vacunación.

Tras la salida de Carlos Morales del Ministerio de Salud, personal dentro del departamento de comunicación de la cartera que solicitó no ser mencionado, intentó complementar las declaraciones imprecisas de Morales. Y aunque reconocieron que ya cuentan con una campaña, y mostraron a No-Ficción algunos de los materiales, tampoco pudieron brindar la información sobre el costo ni detalles de la pauta, y cronograma, antes de la publicación.

A pesar de un esfuerzo de meses, no se consiguió información pública sobre presupuesto, ni costo, ni financiamiento. Tampoco hubo oportunidad de conocer la postura de las autoridades involucradas y la información accesible y pública relacionada con esta campaña ha sido incompleta y opaca.

Aunque el Ministerio de Salud ha recibido 7 millones 53 mil 670 dosis de vacunas, entre compras y donaciones, sin una campaña de divulgación masiva peligra el avance de la vacunación y se podría agravar aún más la crisis sanitaria y social generada por la pandemia ante el nuevo coronavirus.

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